POV DANTE MORETTI No puedo estar tranquilo. No mientras ese maldito de Gabriel siga respirando el mismo aire que mis hijos… que ella. Ese cabrón siempre ha sabido moverse como una rata entre sombras, ganándose la simpatía de todos. Y ahora, ¿héroe? Para Sophía, tal vez sí. Estoy casi seguro de que sabía que seguía con vida. Y calló. Y si lo sabía… si lo supo todo este tiempo… Aprieto la mandíbula. Mis nudillos crujen cuando cierro el puño con tanta fuerza que casi me corto con mis propias uñas. Maldito hipócrita. Juro que si se atrevió a ocultármela, no voy a dejar piedra sobre piedra en su maldita vida. —¿Están en el aeropuerto? —pregunto con voz seca, sin apartar la vista del asfalto. —Así es —responde Lucas, firme al volante—. Solo nos esperan a nosotros. Asiento, sin mirarlo. El

