POV SOPHÍA No. Esto tiene que ser una maldita broma. Me tomó el pelo y jugó conmigo todo este tiempo. Lo descubrio desde el inicio. Sera no lo suelta. Tiene su manita envuelta en la de Dante con esa inocencia devastadora que me parte en dos. —¿Papá… vienes con nosotros? Dante la mira. Parpadea una vez. Y se agacha a su altura. —¿A dónde van, princesa? —Mamá dijo que a una casa nueva, lejos —responde Sera, con una dulzura brutal. Lo veo sonreír y acariciar su melena rubia. Mi estómago se contrae. —¡Sera! —susurro con fuerza, pero ya es tarde. Dante me mira entonces. Directo. Con esa mezcla de rabia contenida y algo más oscuro que no sé nombrar. Tampoco quiero hacerlo, me da miedo. —¿Le ibas a mentir? ¿Otra vez?—su voz ya no es fría. Es baja. Afilada. Peligrosamente calma. —No

