Y tan lejos

1188 Palabras
–No vas a dejarlo ir, ¿verdad? – le dijo Christian finalmente. –Necesito saber, para intentar comprenderte. – respondió ella. –¿Tan increíble te resulta que alguien se haya fijado en ti? – dijo el chico en tono de broma. –Pero tú no eres un cualquiera. – afirmó ella. – Eres rico, atractivo y emprendedor. Además, posees labia suficiente para conquistar a cualquiera chica que desees, ¿Por qué me elegiste a mí? ¿Por qué de esta forma? –Porque no hay otra chica como tú en todo Redwood. – contestó el. – Es cierto que puedo tener a la mujer que desee, pero no significa que quiera casarme o compartir mi vida con alguna de ellas. Tú, representas un reto para mí, y, ¿adivina qué? Me encantan los desafíos.  Al escucharlo decir esto, se sintió como un juguete sin valor, completamente desechable. Se puso de pie, completamente enfurecida, y le gritó: –Estas muy equivocado conmigo Christian Thompson. Mejor cuida tu espalda a partir de hoy, porque descubriré lo que sea que tramaste para lograr que mis padres me obligaran a aceptar esta farsa de compromiso por conveniencia, y te destruiré, incluso si mis padres caen contigo. –No sabes lo que estas diciendo. – respondió el, mientras se ponía también de pie, para sentirse a su altura. –Se perfectamente de lo que hablo, y ¿sabes qué? Yo también disfruto de un buen desafío.  Después de decir esto, Emma salió caminando con dirección hacia su auto. Por su parte, Christian volvió a sentarse, y permaneció allí por un rato, sonriente debido a su última conversación con la chica. Al llegar al lugar donde había aparcado su auto, Emma encontró los cien dólares con los que le había pagado al chico del café junto a una nota sobre su parabrisas, que decía: “Esta vez te daré el beneficio de la duda, pero la próxima, el café saldrá al doble.” Al leer, Emma no pudo evitar echarse a reír. –¡Que loco! – pensó en alta voz, y luego se subió a su auto, y condujo de vuelta a casa. –Me alegra que llegaras. – le dijo su padre, quien salió corriendo a recibirla. –¿A qué se debe tanto alboroto? – preguntó ella. –Sinceramente, pensé que habías huido lejos de aquí. – respondió el entre risas. –¿En serio papa? – dijo ella levantando una ceja y cruzándose de brazos. –Es que uno de los guardias me dijo que te había visto salir apresurada de aquí en un taxi, y, temí que hubieses decidido pasar de nosotros. –¿Un taxi? – preguntó ella. – Seguramente se confundió. Yo salí en mi auto, como puedes. – dijo mientras señalaba hacia su Lamborghini.  –Sí, ya veo. – le dijo el padre. – Debe haber sido una confusión. Aunque parecía muy seguro. Después d esta charla ambos entraron a la casa, y Emma subió a su habitación, de la cual no volvió a salir hasta el día siguiente, cuando su madre la obligó a acompañarla a las tiendas en busca de un vestido nuevo para su fiesta de compromiso. –Sabes algo. – le dijo Emma a su madre una vez que se subieron al auto. –No entiendo como papa han aceptado esta farsa tan felizmente. –¿Qué quieres decir con eso? – preguntó la madre. –La forma en que me lo pidieron y unos minutos después Christian llegó. Sin contar que hoy, me despertaste y me sacaste de la cama para comprar ropa, como si se tratase de una celebración real. No lo sé mama, es solo que, me siento usada, y o solo por Christian, sino también por ustedes. –Con tus palabras me rompes el corazón. – exclamó su madre tras escucharla. – Tu padre y yo te amamos más que a nada en este mundo, tan solo imagina lo difícil que fue para nosotros pedirte algo tan delicado como esto. –Sé que me aman. – agregó la chica. – Pero también sé que no pensaron las consecuencias de su decisión, al pedirme que los ayudara con este asunto. Este último planteamiento dejó a la madre de la chica completamente sin habla, y en medio de un denso silencio incómodo. Por suerte para ellas, en tan solo cuestión de minutos llegaron al área de comercio, y se bajaron del auto, aun sin decirse una sola palabra la una a la otra. Recorrieron toda el área de las tiendas, pero ningún vestido logró llamar su atención.  –Si vas a estar así todo el tiempo, entonces no lo hagas. – le dijo finalmente la madre.  –Sabes que ya la decisión está tomada, no puedo dar vuelta atrás. – respondió ella. –Nada es definitivo en esta vida, hija mía. Solo la muerte lo es. – dijo su madre. – Y entiendo que no debas sacrificar tu joven por salvarnos de nuestros problemas, así que, si decides huir antes de la boda, contaras con todo mi apoyo. –¿Huir? – repitió la chica sorprendida. – Huir ya no es una opción. Ya lo hecho está hecho. –Entonces, ¿Qué quieres de mí? –preguntó su madre. – ¿Por qué me dijiste todo eso de camino aquí? –Porque lo que deseo, no es escapar del compromiso con Christian. – dijo Emma, mirándola directamente a los ojos. – Lo que realmente deseo, es que ustedes jamás hubiesen considerado proponerme algo así.  Al escuchar esto la madre se quedó devastada. Al notar el sufrimiento de la madre, Emma sintió pena por ella, y tomó el primer vestido blanco que vio, y se lo mostró, pretendiendo que le gustaba. –¿Qué crees? – le preguntó a la madre. –Me encanta. – afirmó ella, y sacó su tarjeta de crédito para pagar por él. Una vez hubieron encontrado el vestido, caminaron hasta una pizzería que quedaba cerca de la tienda para almorzar allí.  Emma notó como todos los trabajadores del local la miraban sorprendidos, pero estaba tan medita en sus propios asuntos, que decidió no prestarles atención.  –Ya están listas para ordenar? – preguntó una joven dependiente.  –Aun no. – respondió Emma.  –¿Después del almuerzo te quedaras directamente a empezar tu turno, o no piensas trabajar hoy? – le dijo la dependiente a Emma. –¿Perdona? – dijo Emma, en cierto tono despectivo. – Creo que me confundes con alguien. –Vamos Lina, para el juego. – insistió la chica. –Mi nombre no es Lina. – dijo Emma con seriedad.  –Creo que mejor nos vamos de aquí. – dijo la madre de la chica poniéndose de pie. –¿Por qué? – preguntó Emma sin entender la reacción de su madre. –Perdí el apetito. – respondió, mientras tomaba a su hija del brazo para impulsarla a abandonar el local. Los empleados de la pizzería se quedaron aturdidos ante la incómoda situación que acababan de presenciar, pues, no entendían por qué Lina había fingido no conocer a su compañera.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR