La mañana posterior al bizarro encuentro con su padre, Emma decidió regresar a la pizzería a encontrarse con la chica, y preguntarle a ella que asunto se traía con su padre. Se arregló con rapidez y se dispuso a salir sin que nadie lo notara para no tener que ofrecer explicaciones sobre sus planes, pero, al pasar por el salón se encontró con una, no muy agradable sorpresa esperando por ella. –¿Qué haces aquí? – le preguntó a Christian al verlo sentado junto a su padre mientras disfrutaban de un oloroso café. –Vine a saber de ti, y sobre como llevas los preparativos de nuestro compromiso. – respondió el, como siempre, con una sonrisa en los labios. –No los llevo. – replicó ella. – Soy rica, no necesito planear o preparar nada. Ahora, si me disculpan, tengo un compromiso previo que atend

