Sala de Visitas Privada: Ira y Entrega**

805 Palabras

La puerta de acero se cerró con un eco sordo tras la salida del investigador Ramírez. —No encontramos nada, Diablo —dijo Pilar, dejando caer el folder de evidencias sobre la mesa metálica. El eco seco del cartapacio retumbó en la sala como si fuera una sentencia. Santiago "El Diablo" Álvarez permaneció de pie junto a la mesa, su respiración entrecortada convertida en rugido. Santiago se quedó en silencio, la mandíbula tensa, los ojos clavados en la carpeta cerrada como si pudiera cambiar lo que estaba escrito adentro. Pilar lo observó. Leía en su rostro la frustración, la furia, el asco contenido. —¡Maldita sea!— escupió, golpeando la mesa con tanta fuerza que las grabadoras temblaron. Su mandíbula apretada dibujaba líneas de tensión en su cuello. —¿Para qué trabaja la policía si so

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