Salí de la pequeña oficina de la señora Gertrudis eufórica, una señora mayor rechoncha y muy agradabable. La entrevista fue rápido pues no fue muy exigente con sus preguntas comunes.
Logré obtener el puesto de mesera de medio tiempo nocturno, sólo los fines de semana, el dinero me sería útil para los útiles que necesitaría en la universidad, Robert no era muy consciente que digamos, sólo me dejaba el dinero necesario para comer y para los pagos de servicios.
Del resto debía ingeniármelas.
Pasé junto a la cocina para salir directo al lugar donde se encontraba esparcida toda la clientela, el lugar cubierto por todos lados de madera de pino barnizada, era rustico pero acogedor al mismo tiempo.
Era una de las cafeterías más antiguas que se mantenían en pie en Coral Blue, y era un orgullo para la comunidad, que aún estuviese funcionando.
Matty se encontraba en una de las mesas del fondo justo a un lado de un ventanal, que daba vista a la calle y al estacionamiento del lugar.
Una ventaja era que el lugar estaba abarrotado de personas y se mantenía activo por su ubicación céntrica y eso dice que cabía la posibilidad de obtener buenas propinas, era famoso por sus diversos cafés, y un cierto postre de Pie de limón que era una delicia y el más demandado. Solía venir cuando era una niña con mis padres.
Me senté justo frente a mi mejor amigo, tal parece que ya había pedido algo a la camarera y noté la sonrisilla picara de la chica al verlo, y la sonrisa de este al reconocerla, giré mis ojos como dije ya era costumbre.
— ¿Qué tal te fue?
—Obtuve el trabajo—Dije con una sonrisa triunfante en mi rostro.
Me ofreció una sonrisa simpática.
La chica pelirroja que me recordó a Karina, volvió con un par de batidos, uno de fresa mi favorito y uno de banana para Matty.
La chica dejó un pequeño papelillo en la mesa junto a Matty, esté le otorgó un giño y una sonrisa sexy.
La chica se alejo sonrojada entre las personas.
—Hoy follo—Dijo victorioso mirando hacia dónde la chica se había perdido.
— ¿En serio?
—Muy enserio—Respondió— ¿De qué va tu trabajo, mi querida amiga?
Fruncí mis labios, el frío los había hecho que se agrietarán un poco y estaban algo rojos , Había olvidado mi bálsamo.
—Seré mesera de medio tiempo, los fines de semana—Expresé con una sonrisa.
—Toda una chica adulta.
—Exactamente.
—Te he dicho que no hace falta que trabajes, ya tienes mucha presión, yo puedo pagar tus cuentas—Sí, a Matty le llovía el dinero, pero no me agradaba la idea.
—No, quiero ganar mi propio dinero y pagar yo misma mis cuentas—Respondí.
—Cómo quieras—Exclamó aburrido, observando de nuevo a la chica que se aproximaba de nuevo a la mesa, traía dos pequeños postres.
Observé como Matty y la chica flirteaban a más no poder, me quedé observando a través del ventanal, los autos, no quería ni sabía cómo iba la conversación había presenciado más de los normal, y sabía cómo terminaba, con la chica llorando y rogando a Matty que volviese de nuevo aunque fuera sólo a su cama.
A veces quisiera advertirles pero era gastar saliva en ellas.
Observé una gran camioneta negra que se me hizo familiar, y de ella salió un chico alto, de cabello rebelde oscuro con tatuajes por todos sus brazos y cuello, pero los ojos color índigos fueron sustituidos por unos verdes intensos.
Mi corazón comenzó a palpitar muy rápido, llevaba puesta una camiseta gris holgada con unos pantalones negros y una visera colocada al revés, era él, sin lugar a dudas, sus ojos se veían opacados por su crueldad que presencie ese día en el Ocaso.
Recé a todas las deidades para que no entrase a la cafetería pero, de nuevo mis suplicas fueron ignoradas.
A través del ventanal observé como la figura de Massimo se adentraba hacia la cafetería, me hundí más en mi asiento y incliné un poco mi cabeza solté mi cabello para ocultar el perfil de mi rostro, no pude ver cuando entró, porque estaba de espalda a la entrada, pero sabía que estaba adentro, puesto que escuché una de las meseras ofrecerle una mesa.
La chica Pelirroja, Melany se leía en su identificación en su uniforme, aún seguía plácidamente hablando con Matty avivadamente.
Tomé un sorbo de mi batido de fresa.
Cuando sentí como una de las meseras y la gran figura de Massimo pasaba por nuestro lado, Matty lo observó de soslayo, y lo ignoró mientras seguía su plática con la mesera. Esto no podía estar pasando, parecía que el universo conspiraba contra mí, si más me precisaba en alejar a Matty de todo esto, parecía un imán para atraer este tipo de situaciones.
Y una vez más, el universo demostró odiarme.
La chica, le ofreció una mesa cercana, en la misma fila, sólo a una mesa más de distancia y se sentó justo en mi dirección, para que me notara por completo.
Intenté cubrirme e incluso intenté usar mi celular, pero fue inevitable el momento en que sus ojos quedaron fijos con los míos.
Sentí como una corriente recorría mi cuerpo y mi pulso se aceleró por el miedo.
Su rostro no reflejaba nada, entrecerró y elevó una de sus cejas, pero aún así se mostro sin un gesto que me dijese que estaba pensando, un gesto que me pareció familiar.
De inmediato esquivé su mirada, y fingí que leía el menú de la cafetería.
Mis manos comenzaron a sudar y si ¿Me estaba siguiendo? Si Maison, no era la persona que había enviado el mensaje, entonces podría ser Massimo, era la segunda persona que podría querer hacerme daño por meterme en su club de la perdición.
Por qué me pasaban estás cosas a mí.
— ¿Liv?
Salí de mis pensamientos en cuanto escuché la voz de Matty.
— ¿Sí? —Dije mientras me removía incomoda en el asiento, sentía el peso de la Mirada de Massimo sobre mí.
— ¿Cuándo comienzas a trabajar?
—El próximo sábado—Respondí distraída, mi mente estaba creando las miles de probabilidades de cómo desaparecer con Matty muy lejos de Massimo.
— ¿Qué pasa?
—Nada—Dije fingiendo una sonrisa—Estaba pensando en que necesito los apuntes de física—Timé.
—Mmm… ya veo—Dijo mientras bebía de su batido—Puedo prestártelos si quieres—Ofreció amable como siempre.
Vi como Massimo hablaba con una de las meseras, de pronto miró hacia mi dirección, y me señaló con su dedo, mientras seguía hablando con la chica, cruzándose de brazos.
Me quedé completamente fría ¿Qué estaba haciendo?
La chica asintió y él le ofreció una sonrisa que me hizo recordar a Maison solo que la de Maison lo hacía formar un pequeño hoyuelo en su mejilla izquierda ¿Cómo diablos sabía eso?
Aparté mi vista en cuanto lo vi girar su rostro en mi dirección.
Y me enfoqué en Matty.
—Sí, ¿Esta en tu casa? —Pregunté Buscando una excusa para irnos. Me observó con ingenuidad fingida.
—Pues claro Olivia, no esperas que tenga mis apuntes en el auto.
—Pues no lo sé ¿Podemos ir ahora? —Coloqué mi mejor semblante suplicante—Debo entregarlo para el lunes es decir mañana ¿Puedes?
—En un momento, estoy esperando mi pastel
—En serio lo necesito—Insistí.
—Espera un momento.
Giré mis ojos e hice un mohín suplicante.
—Necesito mi pastel de chocolate antes Liv—Dijo como si fuera una proclama de guerra en su país ficticio.
Bebí rápido mi batido, me impacienté, moví mi pierna en un gesto que había adquirido con los años, cuando estaba bajo presión o ansiedad.
—Eres excelente en física, a veces te esfuerzas demasiado ¿no crees? —Preguntó observándome inquisitivo— Y eres terca—Lo dijo como respondiéndose a sí mismo.
Volví a mirar hacia la mesa de Massimo, esta vez estaba usando su celular mientras la chica servía su pedido.
Melany se estaba haciendo mucho esperar ¿dónde se había metido, con el pastel de Matty?
De pronto frente a mí se posó una delicia, era un Pie de Limón.
Observé a Matty
—Yo no lo pedí—Explicó igual de desconcertado que yo.
—Es de parte del Señor Ribery, él que está sentado por allá—Señaló la mesera que había atendido a Massimo, apuntando hacia él.
¿Qué coño?
La chica se fue y no me atreví a mirar hacia dónde estaba Massimo, así que fijé mi vista en Matty.
¿Señor Ribery? A caso ese no era el apellido de Maison, ¿eran hermanos? Por ello eran tan parecidos.
Dios mi cabeza estaba haciendo un sinfín de suposiciones.
— ¿Por qué el hermano de Maison Ribery te obsequia un pie de limón?—Preguntó como quien sospecha algo, y con eso afirmó mis suposiciones.
No me atreví a responder.
— ¿Lo conoces? —Preguntó ambiguo.
—No—Mentí de nuevo
Frunció sus labios.
—Creo que no hace falta que te advierta sobre el mayor de los Ribery—Dijo serio.
— ¿Cómo sabes tanto sobre ellos? —Me atreví a preguntar.
—Sólo sé lo que todos saben—Respondió cortante.
La droga. Esa había sido su explicación aquel día en la cafetería de la universidad. Estás personas tenían tanto dinero como para ocultar un asesinato, esa había sido mi primera suposición para que Maison haya salido ileso de todo con la policía.
La Estancia y Ocaso debían pertenecer a ellos, eso era seguro.
Massimo me causaba terror pero no tanto como su hermano con su humor contrariado y sínico, de momento volví a recordar a Alexa y lo que su madre me había confesado el día del funeral.
Abusada sexualmente, eso era grave, me indignaba que la policía aún no hiciese absolutamente nada, por encerrar al culpable.
Recordé entonces que mientras leía el diario de Alexa hacía muchas menciones de haberse encontrado con “M” en un club en el amanecer, siempre en el amanecer.
¿Qué club podría abrir sus puertas tan temprano? Ninguno, al menos no en Coral Blue.
Tampoco existía un club llamado Amanecer.
Amanecer.
Ocaso.
Podría ser…
¿Y si el lugar tan mencionado por Alexa se refería a Ocaso?
Tenía sentido, Si “M” Resultaba ser Maison.
Maison parecía tener una gran autoridad en el lugar, lo confirmé el día que me encontré perdida allí, y la mirada que le proporcionó a su hermano, para que me dejara libre.
¿Pero por qué Maison tendría más autoridad que el hermano mayor?
No importaba, lo que sí importaba es que Alexa podría haber visitado Ocaso para sus encuentros con Maison.
Sólo necesitaba ir allí y averiguarlo.
—A veces creo, que tienes trastorno de ensoñación excesiva—Dijo Matty terminando su pastel de Chocolate que no sabía que ya habían traído—Llevas cinco minutos mirando fijamente ese Pie.
—Lo siento.
— ¿Lo devolverás? —preguntó curioso.
—Debería.
—No aceptes nada de esos dos Olivia, sólo te involucras más en su retorcido mundo—Advirtió—Pero como eres terca y tu sed de justicia insaciable—Dijo bajando su tono de voz sarcástico.
—Necesito los apuntes de física—Cambié el tema.
Observé de nuevo a la mesa en donde se encontraba Massimo pero ya no estaba.
¿Dónde se había metido?
—Debemos ir a mi casa—Explicó mientras le pagaba a la camarera Melany, que próximamente sería mi compañera de trabajo.
—Iré al baño un momento—Dije mientras Matty se dirigía hacia el estacionamiento.
Realmente no iba ir al baño, sólo quería inspeccione el lugar en Busca de Massimo, Fui hacia la puerta de los baños para obervar todo el lugar pero no lo vi por ningún lugar supuse que se había marchado y fue un alivio.
Opté por salir, para ir a casa de Matty, usaría falsamente los apuntes, para despistarlos, esto de mentirle me estaba agotando y cada vez me hacía sentir muy mal, pero me consolaba el hecho que era por su bienestar, siempre él me había protegido ahora me tocaba a mí.
Al salir noté un pequeño minino en la acera del establecimiento, amaba los gatos, así que iría acariciarlo.
En cuanto fui directo hacia el gatito de un lado de un auto apareció una persona choqué con un cuerpo duro que al parecer no me notó.
—Lo siento—Aún sin mirar la figura, me agaché para recoger un anillo que se me había caído en el momento que choqué con la persona.
—No hay problema—Dijo, esa voz profunda.
Me paralicé de inmediato y elevé mi rostro.
No pude articular palabra alguna, sólo me quedé observándolo fijamente con los ojos como platos.
— ¿Qué, te comieron la lengua los ratones? —Preguntó satírico.
Así de cerca pude detallar su rostro, y diferencié que aunque Massimo era muy parecido a Maison, noté algunas discrepancias, Los ojos de Massimo eran sólo un poco más opacos que lo de Maison este no tenía sus cejas tan pobladas y sus pestañas eran comunes, Los ojos de Maison era lo primero que captaban tus ojos eran deslumbrantes.
Su nariz era más prominente, mientras que la de Maison era perfilada y resaltaban sus rasgos.
Los tatuajes de Maison eran más enigmáticos como un solo diseño, no sabías exactamente que significaban pues eran muy extraños hechos por un profesional, mientras que los de Massimo eran más agresivos, y por separados.
Me abrumé de inmediato e intente apartarme, pero mis pies no me obedecieron.
Frunció su ceño, desconcertado.
Esta vez si me aparté y me tomo del brazo de improvisto.
—Suéltame—Advertí.
Giró su rostro como un cachorro confundido
Qué descarado.
Su rostro, se relajó y me soltó de inmediato.
—No voy hacerte daño—Mentiras.
Lo observé ceñuda estaba molesta.
—Cómo aquel día no parecías querer hacerme daño ¿Cierto? —Lo provoqué, ya en este punto estaba más molesta que asustada.
—Querías entrar como una loca a un espacio privado ¿o no?—Se encogió de hombros. Como si eso fuese la respuesta para todo.
Me aparté de nuevo para irme, pero volvió a tomarme de mi brazo, me zafé de su agarre en un movimiento brusco.
—Eres algo agresiva—Dijo observándome.
— ¿Esperabas menos para el tipo que intento hacerme daño? —Zanjé altiva.
—No, claro que no—Pareció dudar un momento—Soy Massimo Ribery, mi hermano, no permitió presentarme aquel día—Informó.
Dijo ofreciendo su mano.
No extendí la mía.
Así que giró sus ojos y hundió sus manos en sus bolsillos, ya no parecía tan agresivo como aquel día.
Puse cara rara, a caso sufría de algún trastorno bipolar o qué.
—Tú eres Olivia Galue ¿Eres la nueva novia de mi hermano?
Mi rostro debió ser un dilema.
— ¿Cómo sabes mi nombre? Y no, no soy novia de él.
—Pueblo pequeño, Infierno grande—Se excuso con ese acento extraño, tenía un punto, la mayoría en el pueblo nos conocíamos, quizás alguien le dijo mi nombre, o investigó mi vida, la última opción me causo un cosquilleo inquietante—Quería disculparme, por ese día—Dijo justificándose.
—Mmm—No emití si quiera un no o un sí, quería alejarme lo más posible.
—Puedes ir cuando quieras sólo di que vas de mi parte.
— ¿Por qué esta amabilidad tan repentina? —Pregunté sospechosa, no iba liarme de lo que decía.
—Estaba cabreado ese día, sólo fuiste un daño colateral, y quería disculparme—Se encogió de hombre sin darle importancia. El ambiente se tornó más frío en el estacionamiento.
Su celular sonó y lo tomó para contestar
Aproveché el momento para alejarme sin siquiera despedirme no quería hablar más con él.
Se giró en mi dirección observándome con una sonrisa sínica en sus labios.
—Espero verte pronto Olivia—Sonrió de forma ladina.
Lo ignoré por completo.
Recordé la advertencia de Maison sobre Massimo cuando me dejó en mi casa aquella noche.
“Iba a replicarle en el momento en que me interrumpió. —Te has convertido en un reto desafiando a Massimo, atente a las consecuencias de tus estupideces.
—No, no tienes ni la más mínima idea en lo que te has metido, deja de meterte en mis asuntos —Gruñó en fastidio, estaba cabreado. — A ver, dime ¿Qué hacías allí? ¿Acaso intentabas buscar una pista para inculparme en el supuesto asesinato que según tú yo cometí.”
Transité entre el tumulto de automóviles tuve la osadía de mirar detrás de mí, sólo para percatarme que Massimo ya se había ido.
Observé la camioneta Negra Ram 1500 que se encontraba estacionada y de la cuál Massimo acababa de subir.
Y sólo basto eso para confirmar mis sospechas, el auto que me había seguido, era suyo, con la poca luz solar que se adentraba entre las nubes pude detallarla aún mejor.
El nerviosismo se asomó de nuevo, volviendo todo lioso a mí alrededor.
Si era espeluznante que un hombre te estuviera persiguiendo, ahora súmale que ese hombre sea Massimo Ribery.
No estaba segura en ningún lado, ahora resulta que un presunto traficante me estaba vigilando pero ¿Por qué?
Una de mis suposiciones era, quizás quería hacerme daño por inmiscuirme en sus asuntos, pero si así lo era ¿por qué no lo hizo antes?
O simplemente quería investigarme por interferir en los asuntos de su hermano y querer condenarlo al crimen que cometió, sea como sea sólo me veía como una niña entrometida que podría perjudicarlos.
Realmente no sabía exactamente que quería hacerme, así que debía estar alerta ante todo.
Esto sólo me lograba poner aún más nerviosa, pero debía calmarme si quería hacer realmente las cosas bien y llegar a mi objetivo.
Me acerqué a la camioneta y abrí la puerta del copiloto para encontrarme a Matty cambiando las canciones en su reproductor.
— ¿Por qué tardaste tanto?
—Estuve hablando con la señora Gertrudis.
El camino a casa de Matty transcurrió alrededor de veinte minutos, estaba localizada en la mejor localidad del pueblo, era una pequeña villa, en dónde se alzaban preciosas casas, con impresionantes jardines, la mayoría de sus residentes eran médicos, ingenieros entre otros.
Todas familias respetables de Coral Blue como los padres de Matty.
La señora y el Señor Grant se encargaban del trasporte de alimentos en el muelle era un trabajo que les permitía todas las comodidades que se podían permitir. Recuerdo que de niña Matty tenía un gran cuarto de juegos repleto de juguetes costosos, me encantaba quedarme a dormir para jugar allí.
Matty siempre fue un niño consentido pues la Señora Grant no pudo tener más hijo, estaba agradecida que luego de que muriera mi madre, siempre tuve el apoyo de los padres de Matty, siempre estaré eternamente agradecida cuando me acogieron cuando sucedió todo aquello.
Las puertas del estacionamiento se abrieron de manera automática, adentrándonos al patio privado en la parte trasera de la gran casa.
Observé el gran jardín que se extendía, me bajé del auto y fui directo hacia la gran puerta quedaba justo en la sala y también un pasillo hacia la cocina.
Phantom el perro de Matty, su nombre por su hermoso pelaje, blanco era un gran lobo siberiano.
Comenzó a saltar a mi alrededor para inclinarme a saludarlo.
—Hola precioso, lindo y hermoso perrito de la casa—Dije cambiando mi tono de voz a más aniñado.
—Perro infiel— Dijo acariciando al gran perro.
Me sacudí mi ropa, y nos adentramos hacia la casa, estaba completamente vacía, seguro los padres de Matty aún se encontraba trabajando.
—Sube, tengo iré a servirle comida a Phantom—Dijo yéndose hacia el pasillo oscuro a la cocina.