Se dirigieron a una de las dos puertas que separaban del ambiente de cocina-comedor y al entrar, él volvió a darle las gracias cerrando la puerta despacio. Recién se permitió aflojar el cuerpo con la tensión vivida en las horas anteriores, y otra vez habían pasado muchas horas en las que no había dormido ni comido. Ahora urgía reponer energías para salir con nuevos rumbos. Estuvo parado apoyado en la puerta del dormitorio largo rato hasta que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad. Percibía la suave respiración de Danna propia del estado de sueño y ese sonido lo guió a la cama. Vio el bulto de su cuerpo tapado bajo las frazadas por lo que se recostó en el espacio que quedaba vacío. Tenía razón Carrie, la cama era amplia y ella abarcaba una parte de ella, era pequeña y delgada por lo que

