Danna La rutina diaria se apodera de nuestras vidas, Jason va cada día a su nuevo trabajo y yo me quedo en casa limpiando, cocinando y haciendo compras. Dos veces a la semana sigue viniendo Nancy a ayudarme, más bien no hace falta porque mantengo limpia la casa pero Jason no quiere dejarla, ella necesita el dinero que le paga por hacer y yo su compañía ya que es la única mujer con la que converso y tengo un cariño especial. Desde que nos vimos la primera vez hubo una energía especial entre ambas, siento que a ella le puedo hablar de cualquier cosa. —¿Por qué estas tan callada, princesa? —me dice la mujerona con su mirada puesta en mí. Estamos terminando de preparar la cena. Ya pronto será la hora de salir del trabajo de Jason y ella se ofreció a ayudarme. De paso quiere verlo pues desde

