Danna Me sentía sin fuerzas para continuar. Los días se sucedían agotadores, enmarañados entre interrogatorios y ruedas de reconocimientos. Mi mente ya me jugaba malas pasadas. Lo veía por todos lados, lo sentía cerca en todo momento. Pude sentir su perfume varonil atosigando mi olfato más de una vez, Su voz sensual me perseguía, sus jadeos mientras arremetía ferozmente inundaba mis pensamientos más oscuros. Tenía tanta necesidad de él, fue como si ese ataque de lujuria que tuvimos en ese lugar despertara en mí a una mujer que hasta entonces había estado dormida. Quería más, lo necesitaba tanto. Aún sentía que quedaban cosas por descubrirnos. "No puedo ser tan depravada", me digo a mí misma mientras camino al lado de Lamas dirigiéndonos al ascensor del hotel donde pasamos las noches. Cada

