Luego de hablar un rato de cosas triviales, Bety y Danna van al tocador de damas. Di un suspiro al verla alejarse, su brisa suave quedó prendida en el aire viciado y me dio un frescor que hizo que cerrara involuntariamente los ojos. Grave error, mi amigo no se perdía un movimiento, empezó a carcajearse. —Estás perdido, amigo —se burló sin reservas para luego llevarse a la boca su vaso de whisky. Tiene una mueca en la cara que no deja entrever del todo en que diantres está pensando. Conociéndolo, sé todos los sucios pensamientos que están cruzando por su cabeza...y no puedo culparlo, mi fama me precede y él me conoce mejor que nadie. Sólo que esta vez es diferente, si supiera todo lo que esa chica causa en mí creo que hace rato hubiera hecho lo posible para alejarme de la misión, trato con

