El ambiente se volvió ameno y empecé a relajarme, Danna intentaba seguir la charla pero no tenía experiencia en nada de lo que se hablaba allí, así que solo debía reducirse a cosas triviales como saber su historia de amor, algunas aventuras en el trabajo hasta que finalmente ella habló de su infancia y las vivencias en la aldea. Su voz, su forma de hablar, sus gestos, todo me envolvía en un manto de tranquilidad y quería quedarme a descansar allí. Vi de reojo que Clarke fijaba su vista en mí burlescamente al notar lo que ella ocasionaba con el solo hecho de hablar y atiné a levantarle el dedo del medio para demostrarle mi enfado. Hablábamos de amigos y conocidos cuando ella lanzó la bomba. —Yo tengo un amigo —cientos de alarmas sonaron en mi compungida cabeza. Intenté pensar en frío. ¿De

