Al rato tocaron el timbre, Danna estaba en su cuarto y fui a abrir. Unos brazos poderosos me envolvieron por la espalda dándome palmadas ruidosas. La emoción de ver nuevamente a mi compañero se hizo presente también. Extrañaba las misiones arriesgadas con él. Ahora solo se reducía a buscarle un vestuario y un peinado adecuado a mi esposa. Luke no venía solo, se abrió paso su prometida quien estaba detrás de él y me saludó con igual efusividad. Bety era una mujer alegre, risueña. Era asesora de vestuario, me venía al pelo su experiencia. Cuando estaba trazando el plan en mi madrugada insomne, pensé en ella. Y de paso, sería buena oportunidad para pasar tiempo con mi amigo que, de casualidad también se encontraba de descanso ese fin de semana. Danna salió sorprendida por el bullicio que ar

