Danna La rutina seguía implacable día con día. Había algunos momentos en los que me sentía triste por no saber nada de mi familia. El ritmo de la casa, atender a Jason cuando volvía de trabajar, leer interminables horas, limpiar, cocinar, en fín, todo se estaba haciendo algo tedioso. Con la única que conversaba dos veces a la semana además de Jason era Nancy que seguía firme con su espíritu siempre alegre que me sacaba risas. También me hacía sonrojar muchísimo con sus consejos de como ser una mejor esposa para un hombre como Jason. Me contaba de las aventuras en la que lo había descubierto desde que era un jovencito y como arrastraba a las chicas con las ropas en la mano y lo mandaba a ducharse para "quitarle los restos de la noche". Casi podía imaginarme las escenas, que se sucedían una

