“Juegos”

1608 Palabras
Parte 1/2 Maddie –¿No dirás nada? – volví a quedarme callada– ¡Grandioso! – exclamó dejándose caer en la cama. –¿Qué quieres que te diga? No te puedo dar la razón, actuaste mal– respondí por primera vez enojada con mi mejor amiga. La manera en cómo trató a Cody no fue la mejor, ayer la tensión y llamadas de atención llegaron hacía mi mejor amiga, quien tranquilamente dijo que fue él quien la molestó. Quisieron amonestar a Cody, pero su mejor amigo sacó cara por él y no le hicieron nada. –¿Actúe mal? Le había dicho más de una vez que no quiero nada con él, ¡no comprendía! Nuevamente no dije nada. Me estaba cansando de este tema. En parte me dolía como se había comportado. –Laurie, ya no tienes ocho, ya no tenemos que decirte lo que tienes que hacer. Si crees que actuaste bien, de acuerdo. Pero yo no lo comparto. –Claro, lo dice la que hace todo bien, ¿no? – preguntó sarcástica. –No quise decir eso, solo que deberías reflexio- –¡A la mierda eso, Madd! Solo quiero emborracharme hoy. Estoy cansada– asentí y esperé a que salga de mi habitación, pero no lo hizo. –Necesito leer un poco– declaré. –Sí, lo sé. Pero antes, qué te traes con Carter, ¿eh? – preguntó cambiando de ánimo. La miré un momento. Pues ni yo sabía. –Nada, intercambiamos unas cuantas palabras. –Ya, ¿solo eso? – preguntó. Asentí. –Solo eso. –Rebecca aún lo quiere, siempre fue su amor imposible, ¿lo sabías? –Creo que lo comentaste. –Quiere recuperarlo– su mirada estaba clavada en la mía, no entendía por qué. –Creo que no hay nada que lo impida– afirmé. –Tienes razón. Pero no vale la pena, ya sabes cómo es Carter. –Lo sé. –Haber repítelo– ordenó, puse los ojos en blanco y hablé. –Es un ricachón, un mujeriego y un mentiroso, ¿bien? –¡Guao! Sí, reina, muy bien. Ahora sí, tengo que irme, ¿no quieres venir conmigo? –Creo que no. –Ugh, ¿segura que no quieres venir? – volvió a preguntar. Ahora sí que lo pensé mejor, no sería nada mal. –Solo un momento– acepté y ella empezó a aplaudir alegremente. Salimos de mi pabellón. Algunos compañeros estaban en la parte del segundo piso de la cocina, que, funcionaba como una pequeña biblioteca. Llegamos a la habitación de mi mejor amiga y entramos. Observé como las cuatro chicas, con Rebecca en medio estaban solo en ropa interior y unas batas transparentes con unas mascarillas en el rostro. ¡Laurieee! – gritaron las que estaban allí. Pero cuando me vieron sus rostros cambiaron. –¿A quién trajiste? – preguntó una morena, Dana. –Maddie, mi mejor amiga, les he hablado de ella– contestó la rubia adentrándose y quitándose la ropa para quedar igual que las demás. –¡Oh Maddie! La amiguita de Murphy, ¿verdad? – preguntó sonriendo de una manera exagerada. –La misma. –Bienvenida Maddie– me dijo Rebecca a la vez que se levantaba del suelo con una lima en sus manos y caminaba hasta mí. –Hola– dije sonriendo tímidamente. Por un momento el ambiente se volvió tenso, todas nos mirábamos sin saber qué hacer o decir. –Buenooo, ¿ponemos música? – intervino Laurie. –Claro, que ponga el ambiente, debajo de mi cama hay una botella– agregó Daphne. Y bueno, nos pasamos toda la noche hablando de muchas cosas, fue un poco extraño notar la química que se empezó a formar entre todas. Me sorprendí de la cantidad de licor que tenían todas debajo de sus camas. Siempre había escuchado decir a Ethan: “Nunca mezcles más de un trago”, pero hoy, hasta el agua del florero habíamos mezclado. Debo confesar que fue mi primera vez tomando demasiado. Todo fue bien, risas y chismes, hasta que iniciaron con su juego. –Juguemos: yo nunca– propuso Rebecca con el rostro limpio y maquillado. Todas asintieron contentas y nos acercamos más formando un círculo. Yo, a comparación de las demás, aún llevaba ropa puesta. –Pásame una botella con licor–pidió Skye–. Creo que todas conocen el juego, ¿no es así? Las demás asintieron. Yo hice memoria de algún juego con ese nombre. –Bien, la que haya hecho lo que se dice, dará un trago, ¿bien? – volvieron asentir–¿Quién comienza? –Yo, como siempre– Rebecca cogió la botella, de fondo se escuchaba No Roots, música elegida por mí–. Yo nunca…, me he masturbado. Abrí los ojos sorprendida, vi que todas levantaban la mano y se pasaban la botella. –¿Tú no? – preguntó Dana burlona. Negué. –Entonces sigue tú– propuso Rebecca. Las miré a todas y asentí. Cogí la botella en mis manos y pensé en algo. Ahora que estaba en esta situación me daba cuenta lo poco que conocía de la vida. –Ummm, yo nunca… ¿he estado con alguien mayor por cinco años? – dije dudosa. Las chicas rieron y me sorprendí cuando Skye cogió la botella. –¡Madre mía! Que caja de pandora saliste– dijo con asombro Laurie– ¡Bueno yo! Le pasaron la botella y nos miró a todas retándonos. –Yo nunca me he acostado con Carter Wells– me erguí al escuchar su nombre y vi que las chicas reían. Pero solo Daphne cogió la botella. –¡Dap! – gritó Dana riendo– ¡¿Hace cuánto fue eso?! –Una semana, estaba ebrio– nos contó llevándose la botella a sus labios. De pronto todo se apagó a mi alrededor y solo tenía la necesidad de salir. –¡Ahora yo! – gritó Dana. –Ehhh, creo que debo volver a mi habitación, nos han dejado tarea y quiero hacerla– le susurre a mi mejor amiga. –Amor no, aún es temprano…– me rogó. –Debo irme– anuncié levantándome y limpiándome el pantalón. Pero casi caigo de culo por el alcohol que tenía. –¡Con cuidado, que te has tomado de todo! – me dijeron, reí y asentí. Íbamos a seguir conversando cuando la nueva pareja iba entrando en la cafetería. Todos, completamente todos giramos hacía ellos y observamos como pasaban por nuestro lado. Y nuevamente ese sentimiento raro en mi estómago, creo que era hora de hablar con Ethan. Cuando la campana nos anunció que el recreo había terminado volvimos perezosas hasta el salón, hasta que la voz de la secretaria anunciaba la presencia de todos en el gimnasio para las elecciones. Salí del salón junto a las chicas, vi que de la B también salían, Ethan como siempre se separó de su grupo de amigos y vino hacía mí, pero en esta ocasión no vino solo, a su lado iban Carter y Cody. A este último ya lo conocía, habíamos ido juntos a varios concursos del colegio, lo que no comprendía es que relación tenía con Carter. –¿Ya tienen delegada? – preguntó Ethan. –Te espero allá– me indicó Laurie alejándose con las chicas. –Sí, la pelirroja. –Uch, que bien, de nosotros es Rebecca, ya te lo he dicho, ¿verdad? –Sí, guapo ya lo has hecho– dije caminando a su lado. Por un momento dejó de hablar conmigo e iba charlando con los demás chicos. Entramos en el gimnasio, buscamos lugares y esperamos a la directora. Luego de veinte minutos terminó como ganadora Rebecca Hunter, por popularidad, claro. Al final de las elecciones quedaron Peige y ella, mi amiga estaba a nada de ser delegada general. –¡Felicidades Rebecca! Esperamos un buen trabajo este año. Aplausos por favor– pidió la directora–. Pasando a otro punto rápidamente, el campamento estudiantil iniciará mañana, les estarán entregando un folder con todas las indicaciones para estas ocho semanas. El día lunes les esperamos a todos a las ocho, los buses estarán esperándolos, les espera una hora y media de viaje hasta nuestro destino, hagan maletas. ¡Buen din de semana! Perezosos nos levantamos de las tribunas, Laurie corrió hasta donde yo estaba, teníamos que volver al salón por nuestras mochilas. Veía como Ethan iba adelante con los dos chicos. –¿Te parece si mañana vamos hacer compras? – preguntó Laurie a mi lado. –Claro, no hay problema. Hoy en la tarde irá a casa de Ethan ayudarlo a empacar. –Ouch, me parece bien, no comprendo por qué le caigo mal. ¿Hice algo? –No, no hiciste nada, Ethan es así. –Dice que ve algo raro en mí– respondió arqueando una ceja. Y es que sí, más de una ocasión mi mejor amigo ha hablado así. –Ignóralo, a veces es demasiado tarado. –Te creo en eso, bueno bonita me están esperando fuera. Mañana tendremos día de mejores amigas, ¿ok? Reí y asentí. –Deberías cortarte el cabello ya, lo tienes muy largo, cariño– negué rápidamente, mi cabello era super largo, casi pasando la cintura. No quería cortarlo, porque…, bueno, era mamá quien lo hacía y de una u otra manera al no estar ya con nosotros, era un recuerdo. –Que dices, aún no, tendré una desilusión y cerraré ciclos, eso implicaría cortarlo. Laurie soltó una carcajada. –Cariño, puedo esperar todo, menos que consigas novio, y es que, en verdad, ya deberías. –Laurie.
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