"Juegoss"

727 Palabras
Parte 2/2 –Te acompaño entonces, solo me cambio y- –No, yo voy sola, no te preocupes– respondí a Laurie. –¿Segura? Asentí y me despedí. Tenía calor. Salí fuera y parpadeé al ver todo en oscuridad. Mi móvil, ahora necesito ese aparato, con este me fui alumbrando mientras caminaba tambaleante. –Te espera…una gran…paliza, papá se enojará– me iba diciendo, vale, puede que ahora me haya vuelto loca. Seguí caminando, hasta que, mierda, levanté la mirada y leí el nombre del pabellón: Fuego, aquí estaba Ethan. –Agh– me quejé volviendo a girar. –¿Qué haces afuera tan tarde? – me preguntaron, me giré asustada apuntando con la luz de mi móvil. –¡Mierda! – exclamé al ver a Cody apoyado en las paredes de su pabellón. Estaba fumando. –Es tarde, deberías estar en tu habitación. –Y tú no deberías fumar– respondí apuntándolo y riendo a la vez. Me miró un segundo y volvió a darle una calada a su cigarro. –Lo necesitaba– respondió tranquilo sentándose en la pequeña acera que había. Lo miré y caminé hasta su lado. –¿Por...? –No la menciones– pidió y me callé. “De acuerdo”, dije bajito y nos quedamos en silencio. Me puse a juguetear con mis manos. –¿Qué hacías fuera? – lo miré y sonreí. –Estaba con ella y sus compañeras de cuarto– le conté, asintió y nuevamente volvió a botar el humo. –¿Has visto a Ethan? – pregunté, sabiendo que ya debería estar durmiendo. Asintió. –Supongo que ya está llegando a domingo, se durmió temprano. Me mordí el labio inferior, tenía que decirle algo. –De verdad lo siento, sé que ella es mi mejor amiga, pero no estuvo bien cómo te trató. De pronto su rostro se tornó frio y desvió la mirada. Me sentí mal. –Cody…– lo llamé. Giró y mi corazón se rompieron cuando vi sus ojos resentidos. –No tuve el valor de preguntárselo a ella, pero…, ¿hay alguien más? – preguntó con la voz melancólica. Ay no, tierra trágame. Claro que había alguien, pero… ¿tengo que decírselo? Haber, se considera decir algo cuando de nuestra boca salen las palabras, pero si solo asiento… ¿se considera responder? Valeee, ya sé que sí, pero al menos de mi boca no saldrá. Asentí mirándolo a los ojos, sus tiernos iris azules me miraron con tristeza y asintió, volviendo a darle una calada más grande a su cigarrillo. –¿Bennet? – mierda, otra vez él. Me levanté cuando vi su sombra y al segundo a él. Nos miró a los dos, y no sé si fue mi perversidad o el alcohol, el que hizo que mi mirada vaya: desde su torso desnudo hasta sus labios, era obvio que había estado durmiendo, pero…esos labios… De pronto las palabras de Daphne se reprodujeron en mi mente: “Hace una semana”. Entonces lo miré de malas. –¿Qué haces aquí? Y apaga esa mierda si no quieres que me muera– le regañó a su mejor amigo. Aunque lo que me sorprendió fue, que él lo obedeció al intente, tiró el cigarrillo y lo pisó con preocupación y rapidez. –Un respiro– respondió su amigo al deshacerse del cigarrillo. –¿Fumando esa mierda? Se supone que ya lo habíamos dejado atrás– aclaró cruzándose brazos, debo aclarar que todo esto pasa sin siquiera dirigirme la mirada. ¿Comprenden la situación? Es de esas donde sabes que sobras. –Ya lo habíamos dejado– repitió Cody riendo–, ¿te das cuenta de lo gracioso que suena eso, sabiendo tu condición? Fruncí mi ceño sin entender. Entonces decidí que era momento de alejarme. –Debo irme– informé poniéndome de pie. –Eso era hace cinco minutos– respondió Carter. Lo miré sin entender. –Permiso, y lo siento Cody– dije mirándolo con pesar. –Él no necesita tu lastima, ¿para qué le sirve? Si eres igual que tu mejor amiga– volvió a decir con desprecio en sus palabras. Miré alternativamente a los dos pelinegros y parpadeé confusa. Su actitud era…áspera. Nada comparado a lo que recuerdo. No dije nada y me alejé hacía mi pabellón en medio de la oscuridad.
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