#Maya#

784 Palabras
Narra Dante. Mi vista está borrosa, me duele tanto la cabeza que todo me da vuelta. Escucho un p**o que me agobia. Pi.Pi.Pi. Trato de levantarme más no lo hago, siento como si me hubiesen dado una paliza. Vuelvo a intentarlo cuando una voz me lo impide, una muy suave, dulce, conocida. ¿Conocida? esa voz... esa voz... —¡No te levantes, te harás daño!—toca mi mano y siento el calor de aquellos dedos que rozan mi piel. Mis ojos se enfoca en la misteriosa mujer y aunque mis vista es muy borrosa el reflejo de la conocida se me hace familiar. Agudizo mi vista, es idéntica a alguien que conozca, a alguien que quiero ol idea, a alguien que aún sigo enamorado. —Maya...—balbuceo. Ella sonríe. Su sonrisa es la misma, sus ojos... —Maya...—la vuelvo a llamar, esta vez con más angustia. No responde. Pero sé que es ella, está a mi lado, siento su mano, no es un fantasma. Acaricio sus dedos, es de carne y hueso. Trato de levantarme con brusquedad, me detiene. —Tranquilo, descansa... duerme. Pronto nos veremos. —Maya... ¿eres tú?—vuelve a sonreír. Se acerca y percibo su perfume, su aliento cálido. —Soy producto de tu imaginación. La vista la tengo muy nublada, ahora el cansancio se apodera de mí y mis ojos están apunto de cerrarse. Lucho, pero el sueño me vence y quedo profundo. A continuación, despierto mejor. Me doy cuenta que estoy en el hospital y los doctores me informan que he tenido un accidente. También me comunican que Sasha está en perfecto estado y eso me tranquiliza, aunque la sensación de que vi a Maya me persigue. Puedo aún oler su perfume aunque ahora no estoy seguro si lo que realmente visualice era real o solo producto de mi imaginación. Al rato, llega la policía. Sasha ya le ha dado muchos detalles al detective del caso y este me interroga. Las cienes me van a estallar sin embargo, acepto colaborar en todo lo que puedo, y una vez el oficial me nota cansado, se despide y abandona la habitación. Pienso... pero no pienso en cualquier cosa, pienso en ella, en Maya. Era tan real, me hormiguean aún las manos, el olor a perfume está en mis fosas nasales tan arraigado que no se desvanece. Debo dejar de pensar en ella. Ella está muerta, murió. Derex la mató. Trato de despejar mi mente viendo HBO, he visto rápidos y furiosos un monto de veces h aunque me parecen buenas las primeras películas, las últimas se han convertido en un cagada total, sin embargo, no hay nada que ver y por lo tanto obligado me adentro al mundo de la película. Estoy acostado, con un suero intravenoso en mi brazo, tengo hambre y quisiera llamar a un enfermera, más al ver la hora en el reloj de pared que está a un lado del televisor, sé que ya la cafetería a cerrado. Suspiro. Aguanto el hambre. Entra una enfermera. Sonrie al ver que estoy mirando la película. —Me alegra que este bien señor Salvatore. —Me duele es un poco el cuerpo, pero estoy bien. La mujer rubia con el cabello en una coleta alta, lentes culos de botella y un labial corrido con un rojo que le resaltaba sonrio mostrando sus dientes amarillentos. —Eso mismo dijo la mujer que vino a visitarlo. Espera... ¿Mujer?... ¿qué mujer? Arrugo las cejas, la confusión en mis ojos es evidente. —¿Mujer? —Si, una muchacha estuvo con usted esta mañana—hizo un gesto pensativo—. Dijo que era su esposa. Mi corazón se acelera. Vagos recuerdos llegan a mi mente. Maya... —¿Como era esa mujer?—pregunto aún incrédulo aunque por dentro con el corazón desbocado. —Baja, delgada, de cabello rojo. —¿Rojo?... ¿dices rojo? —Si señor. Ahora estoy más confundido, Maya no tiene el cabello rojo. —¿Recuerda su nombre? —Mmmm...—hizo otro gesto pensativo—. Creo que lo dejo en recepción, no estoy segura pero creo... creo yo que se llama: Pamela Fisher. Me congelo... Pamela Fisher... no... no puede ser... ella está muerta, al igual que Maya, Derex también la mató. —Es imposible—murmuro—. ¿Esta usted segura? —Segurisima. Estoy seguro que mi cara de confusión es evidente, que mi rostro se ha tornado pálido. Pamela está muerta, estoy seguro de eso porque... porque... yo estuve allí el día que Derex la mató. ☆☆☆☆ Dante también nos guarda secreto. Espero sus comentarios. Los veo mi gente linda. Feliz noche. Los quiero.
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