Alerta: Este capitulo tiene escenas perturbadoras de violación. Si lo lees que sea bajo tu propia responsabilidad.
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NARRA DEREX
¡¡Debo salir de aquí!!
Antes de voltearme para huir, recibo un fuerte golpe en la cabeza que me deja casi desmayado.
Joder... siento como la cien palpita, como el dolor es atenazante y mi vista se convierte en una especie de niebla que percibe todos los objetos a su alrededor como si estuvieran dando vueltas, eso provoca la sensación de mareo y las ganas de vomitar.
Me quedo en el suelo, no puedo levantarme... debo hacerlo, tengo que salir de la jaula de los leones o me comerán vivo. Intento volver a levantarme hasta que... otro golpe que me deja en un completo nocaut.
A continuación, abro los ojos, lo primero que visualizo es una pared blanca frente a mi, aún mis sentidos están desorientados y la cabeza me duele a un punto que me va a explotar.
—Aaaa—jadeo respirando hondo, como si botar e inhalar aire me dieran fuerzas. Asimismo, pronto percibo que estoy amarrado. Mis dos brazos están extendidos de lado a lado y muy bien sujetados al igual que mis piernas. No tengo nada de ropa, estoy completamente desnudo.
Hago fuerza para liberarme de mis ataduras, no obstante, la cuerda es muy fuerte y esta excelentemente amarrada, me da a entender que la persona que me tiene cautivo tiene planes para mi.
Por alguna razón, me siento un poco aterrado caer en la trampa de las presas.
Me sacudo... sacudo el brazo, los pies. Estoy a un centímetros de enloquecer.
—¡¡Holaaaaaa!!—grito a todo pulmón con la esperanza de que alguien me escuche, sin embargo, no logro por más que repetí la acción una y otra vez. Ahora me entra un ataque de risa, me estoy riendo como un maníaco que ahora se ha convertido en la presa de un cabron. Un cabron que si se descuida, lo mato.
Escucho pasos. Mis sentidos estaban alertas al 1000 por ciento. Viene el hijo de puta que me tiene encadenado como una de las tantas perras que he matado.
Veo a alguien acercarse. Mis ojos lo visualizan al instante que observo con total precisión su ridículo disfraz.
—Ja,ja,ja—suelto mi sonrisa burlona—. Que cliché no mostrar quien eres—trato de provocarlo. Su ropa es totalmente negra, su máscara es de un cerdo asqueroso. Quiero provocarlo, quiero escucharle hablar y saber de una vez por toda quién se esconde detrás del antifaz. ¿Alguien igual que yo? o ¿peor que yo?
No dice nada...
—Quitate esa ridícula máscara... Muestra tu cara cobarde—mi voz suena tranquila, sarcástica incluso hasta burlona.
El hombre se mueve a mi alrededor observándome, por un instante pienso en cómo atacarlo, en como matarlo y hacerle pagar por lo que me está haciendo. Quiero enseñarle que con Derex Salvatore nadie se mete.
Sigue rodeandome como un gato a un ratón. Lo persigo con la mirada hasta que se me pierde de mi campo visual.
Cómete un error y te mato hijo de puta...
—¿Que quieres de mí?—pregunto buscando su figura con el rabillo del ojo. Sigo sin verlo... eso no es bueno.
Me río...
—¿Estas enojado? ¿maté a una de tus hermanas?—vuelvo a reírme. Esta vez es más demencial, más hilerante que la de antes.
Siento el primer golpe en la espalda.
Aguanto aunque me duele. Apreto los dientes y mis pies están al punto de flaquear. Estos golpes me hacen recordar lo muy humano que soy, lo débil y vulnerable y eso me enfada porque no quiero ser así, estoy acostumbrado a tener el control, a decidir, a ejecutar, a elegir y ser el dios al jugar con las vidas de mis víctimas.
Desde la muerte de Maya me he desatado, no he podido contener la bestia que hay dentro de mi. La obsesión por el control se ha vuelto un principio fundamental para ejecutar mis planes perversos. Ser el que decide cuando muere me da un cierto poder que me da un placer s****l, y emocional.
Jhonny disfruta el sexo... Derex disfruta el dolor.
Este desconocido me sigue golpeando la espalda, me acuerdo de Jesús cuando le están latigando por castigo, pienso que es una represalia, una manera de pagar mis deudas por tantas maquinaciones no agradables.
Respiro hondo, apreto los puños, los pies me resbalan del sueño. Soporto... la vida se trata de soportar y por muchos años soporte al monstruo que me visitaba en mi alcoba. Aquel que se metía entre mis sábanas mientras fingía que dormía. La realidad era que no dormia, estaba más despierto que Dios mismo.
¿Donde estaba Dios? ¿Acaso existe?... ¿dónde estaba cuando el monstruo con bigote, y de traje me visitaba? ¿donde estaba cuando me decía fenómeno? ¿donde estaba cuando cree a Jhonny para que fuera la parte más empática y social que soñé?... solo hay un problema... Jhonny y yo somos la misma persona, y lo que ambos compartimos es la realidad de matar, las obsesiones, los impulsos y el mismo cuerpo.
Se detiene... me arde la espalda. Suelto una risotada burlona.
No me venciste hijo de perra...
Cuando pensé que los golpes eran lo peor, me equivoqué... lo peor estaba por iniciar. El sujeto con el palo me lo fue introduciendo lentamente por el culo.
Suelto un grito de dolor.
Sigo gritando a medida que siento el objeto meterse dentro de mí. Sin darme cuenta las lágrimas estaban saliendo, y los gritos y maldiciones llenaban el espacio súbitamente.
Recordé... mi primer asesinato. A Pamela... luego, a Maya, son las única dos mujeres que me he apoderado sexualmente.
Pero también no sólo recapitulé mis dos primeros crímenes, si no que mi memoria me trajo los recuerdos que había escondido en un baúl bajo candado.
Ese monstruo que me visitaba todas las noches y se aprovechaba de mí, era el señor Salvatore, el padre de Dante.
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