Sin vergüenza

4526 Palabras

Los fantasmas estaban sueltos y Alicia, de algún u otro modo, estaba segura de que tarde o temprano la encontrarían. La luna ya empezaba a surcar la parte más alta del cielo y las sombras fueron desapareciendo por la empinada calle que parecía dar con el risco más alto. En contraste, las casas derruidas parecían ahora mucho más aterradoras de lo que recordaba en su llegada. Ojos plateados y figuras misteriosas la observaban atentamente desde la oscuridad esperando que ella se uniera a ellos en una oscuridad infinita y eterna. Alicia, mientras arrastraba sus pies ahora sin dolor, se preguntaba cuál habría sido la vida de las pobres almas que se encontraban encerradas en los contenedores de las casa, si alguien los extrañaba o los extrañaría si quiera alguna vez. Los pregones habían cesa

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