La luna se movía ahora levemente pasando por la racha de la media noche. La luz se fue ocultando progresivamente y las sombras se fueron incrementando poco a poco hasta que se hacían inmensas. Las procesiones se fueron reuniendo todas en la misma dirección hacia el norte del pueblo y, a pesar de la subida de adrenalina por el ultimo duelo, Alicia no tenía muchas ganas de buscarse nuevos problemas. Las antorchas, los canticos y los ladridos de los perros se iban agrupando y en ocasiones se podían escuchar gritos de, tal vez, desgraciados que fueron encontrados por El Culto. - ¡perdónenme, no sé en qué estaba pensando cuando dude! -. Pudo Alicia diferenciar un grito masculino. -Esta noche La Madre me ha enseñado las sombras en las cuales me mantengo. Alicia trató de poner atención por el c

