Esta mujer me ha tenido de arriba para abajo, es muy escurridiza, no sé qué tiene pero desde anoche en el bar no he podido dejar de pensar en ella, se volvió una maldita obsesión, es descarada y tiene una boquita llena de veneno para herir, pero sus palabra son solo pequeños rasguños para, puedo ver en su mirada el deseo, me desea, pero hay algo más y quiero saber que es, es como si se retuviera a ella misma, ella quiere tener el control de la situación, pero soy yo el que tiene el control de todo esto, la vi irse en un taxi cuando salimos del maldito bar, se escapó, pensé que quería mi atención, algunas mujeres lo hacen, lo ha hecho, no tuve que hacer mucho, solo pedirle la dirección a una de sus amigas cosa que fue fácil y aparte de eso me dijeron que le llevara un café, ya que si no estaría de mal humor y eso hice, me levante muy temprano y fui por el café de camino a su apartamento, toque esperando a que no estuviera demasiado enojada por despertarla, escuche su voz y sus pasos al otro lado de la puerta.
Verla con esa pijamita corta, hizo que despertara mi polla como por arte de magia, esa mujer me iba a matar, pude ver su enojo al instante, tu cabello estaba algo desordenado y se notaba que acababa de despertar, pero se venía malditamente hermosa, no diré mentiras, al principio la vi como una follada, una simple follada de una noche y luego me iría de servicio, pero ver la ahora, despertó algo en mi pecho, algo que no había sentido nunca con ninguna mujer, verla enojada fue lo más divertido y ardiente, ella era un maldito sueño hecho realidad, me pide el café y se lo entrego por un segundo nuestros dedos se toca y siento como pasa una corriente de energía por todo mi cuerpo, es como un terremoto que sacude todo desde la base, evito sus ojos para no mostrar cuanto me ha afectado su toque, camina hacia la cocina y puedo ver el balanceo de sus caderas al caminar y mi polla llora por su cuerpo, su pijama no ayuda, deja muy poco a la imaginación, la miro de arriba a abajo, de pies a cabeza, ella es perfecta.
No podía alejar mi mirada de ella, era como si todo el resto del mundo no fuera necesario para mí, solo ella, su cuerpo, su cabello, su mirada, su piel, toda ella, era lo único que quería ver, definitivamente tenía que concentrarme, en mis años de servicio nunca nada había hecho que perdiera mi centro, mi control, pero esta mujer me estaba haciendo eso, me estaba haciendo perder el control de mis emociones, la quería de bajo de mí, con sus piernas abiertas y mostrándome lo que era mío, joder, ya la estaba marcando sin que ella lo supiera, pero la quería mal, muy mal, sus ojos me miraban pero podía ver como evitaba mi mirada cuando descubría mirándome.
Su cuerpo aun si ella no se da cuenta, me dice que quiere ser follada, presiento que nunca lo ha sido y yo quiero darle eso y mucho más, la follaría de una forma que nunca olvide mi nombre, que no olvide a quien pertenece, sus piernas estaban juntas muy juntas haciendo presión, maldición esto está matándome, entonces no lo pienso más y la beso, que más daba, igual ya estaba condenado a enloquecer, al final me fui sabía que tenía que irme o la montaría ahí mismo en la cocina, pero no lo dejaría, ella estaba en mis pensamientos, decidí quedarme cerca, me quede a fuera de su apartamento vigilando la, se estaba convirtiendo en mi droga favorita, cuando salió, decidí no dejarla sola, la vi caminar por la calle con su bolso y un abrigo, está haciendo frio, hizo bien en cubrirse, entraba de librería en librería, no se demora más de 30 minutos y continuaba su camino, hice una pequeña investigación y mi pequeña ratoncita, es una editora, le gustan los libros tanto como el café, así que ya entendida su modus operandi de ir de librería en librería buscando material de trabajo o entretenimiento, podía ver como los hombres la miraban y eso no me gustaba para nada, ya estaba cansado de que ella no se diera cuenta de donde estaba, los hombres se la querían comer con los ojos, acercarme a ella, era como encender el fuego en mi interior.
Pero ver en sus ojos la sorpresa al ver ahí con ella, fue lo mejor, arrastrarla hasta mi auto y encerrarla entre el auto y mi cuerpo como un cavernícola, me hacía sentir que podía con cualquier cosa en el mundo, sentir sus labios en mi fue lo mejor que me había pasado en toda la semana, ahora está aquí a mi lado y puedo sentir que está furiosa.
- Eres un psicópata, porque me estabas siguiendo? - pregunta y puedo sentir en su tono de voz lo enojada que esta.
- Sabes que no soy un psicópata, además ignoras lo que está a tu alrededor - digo y puedo escuchar un suspiro.
- Estas loco - responde ella mirando por la ventana como pasa la ciudad rápidamente.
Quería llevarla a mi casa, pero sabía que no podía porque si lo hacia la amarraría a mi cama y la jodería, así que hice algo mejor, mantendría todo neutral por ahora, por su bien no por el mío.