Vigésimo

1178 Palabras

Nos hemos escapado del hotel. Bueno, Kaled continúa negándose de forma rotunda, pero me ha dejado tomar su mano y ahora estamos entrando al gran muelle turístico de Costa Esperanza. —En Brooklyn no tengo tiempo para ir a la playa —le digo—.Y esta me gusta más. El calor se siente perfecto, huele a palomitas de maíz y algodón de azúcar. Pero mi razón para arriesgar mi vida es el helado, muero por probar un poco y compartirlo con Kaled como…si tuviéramos tal derecho, como si anoche no hubiéramos estado al borde la muerte. Solo quiero un poco de normalidad. No estar escondida en un hotel y perderme de esto. El atardecer, los niños correteando, las personas tomándose fotografías, la comida. Bendita comida. Mientras hacemos la fila para comprar helado observo a Kaled, hice que compráramo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR