✦Capítulo 17: Guiado por el odio

2048 Palabras
Como una vez se dijo "cada uno recoge lo que siembra", ahora, se podría aplicar ese dicho pero no de cualquier forma. Lo que había estado construyendo durante todo este tiempo fue una peligrosa bomba, la cual no sólo iba a caer sobre él si no, sobre cualquier persona que se le cruzara y tuviera mala suerte. Una bomba de tiempo que pronto dejaría de estar bajo su posesión y se escaparía de sus manos para empezar a destruir todo lo que nunca se le permitió. No habrá vuelta atrás una vez la cuenta regresiva llegue a cero. Nadie lo sabía, nadie lo esperaba, pero tampoco importaba; la explosión pasaría de cualquier manera, destrozando cada cosa que alguna vez la creó. 2011. Daegu, Corea del Sur. Un hombre medianamente alto y de 18 años apenas cumplidos, abrigado con ropas oscuras y una mascarilla color n***o le daban un aspecto misterioso. Al ser los ojos la única parte de su rostro que se lograba ver estos resaltaban de sobre manera la forma felina de estos, la cual iba acompañada de una mirada oscura proveniente de sus pupilas negras. Aunque era jóven, amenaba una vibra diferente. Estaba lleno de experiencias, varias que no eran de esperarse que las poseyera alguien de esa edad. Aquellas experiencias no eran precisamente buenas, no, todo lo opuesto, había pasado por infinitos dolores y vivencias que habían formado quien era ahora; alguien que actuaba algo diferente a la gente de su edad, un tipo calmado, normalmente silencioso y calculador, conocedor de varias cosas en este mundo, gracias a sus peculiares intereses y a distintas cosas, pero contaba con un defecto o, mejor dicho, miles de ellos y la mayoría, por no decir que todos, provocados por agentes externos a él; personas con las que la vida hizo que se topara para arruinarlo De qué forma. El defecto que predominaba del resto era la ira que yacía completamente hospedada dentro de él. Intentó luchar contra ella y lógicamente perdió en cada uno de los intentos pues, ahora era manejado únicamente por ésta y por su natural deseo de nuevas experiencias. Un conjunto de cosas que se combinaban dentro de él de forma algo peligrosa para la persona que ahora era. Solía pasar desapercibido. Era lo que él siempre quiso y lo que mejor se le daba de alguna manera, sin embargo, no era suficiente para él ya que, cualquier persona capaz de entenderlo tras conocer toda su vida, con suficiente sentido de la realidad y una mente abierta al detalle podría ser capaz de ver de quien se trataba Min Seongki, encendiendo alertas inmediatamente en su mente. Pese que en este mundo no hay muchas personas sabias para hacer tal cosa, él lo evitaba. Como un enorme explosivo a punto de estallar había tomado la decisión que tardó años en efectuar. Jamás le faltaron ganas de llevar acabo lo que su mente dañada por la constante violencia y sufrimiento le indicó que hiciera pero, el miedo, provocado por lo anterior lo hizo dar 20 pasos atrás, luego 40 más, muchos más, hasta dejarlo nuevamente en el comienzo, el mismo comienzo que lo mantenía sufriendo de esa forma y sin ninguna capacidad de escapar. Hoy finalmente dejó de permitirlo. En su cabeza ya no cabía otra miníma posibilidad de continuar de esa forma y su punto de quiebre ya estaba más que alcanzado, no podía soportarlo más. Luego de que conociera a las personas indicadas que no creyó que se encontraría, pudo ver las cosas claramente, su visión se posó en la realidad; en una vida como ésta sobrevive sólo el más fuerte, el mismo que sale sangrante y con miles de cicatrices tras una guerra. Estaba empezando a intentar sobrevivir a esa guerra en la que había sido destrozado tantas veces y, con los pocos medios que ahora tenía, avanzaría pero sin dejar de ver todo lo que lo hizo ser quien es ahora. Empezando a correr aún con sus heridas abiertas. Abría paso a una nueca etapa en su vida y que al igual que las anteriores, dejaría marca en él. —Min ¿Qué haces aquí tan temprano?, no te suelo ver en el día —un sujeto se dirige hacia él luego de notar su silenciosa presencia. Había llegado al mismo lugar al que decidió ir la primera vez que los pensamientos guíados por la necesidad de nuevas experiencias habían hecho de las suyas. Volvió a sumergirse en los libros que llamaban su atención, atraído por el conocimiento volvió a plantearse las mismas y muchas más cosas que en su momento se llegó a plantear y cuestionar cuando estaba pequeño pero que, una serie de eventos traumáticos provocaron que dejara todo aquello que despertaba en él interés, se quedara atrás. Ahora aquello, había vuelto y más seriamente que las veces anteriores pues, lo hicieron salir de su cuarto y disponerse a probar distintas cosas, llevándolo un año atrás donde ahora se encuentra de pie, el lugar en donde había conseguido drogas de distintos tipos. En la zona en la que su casa está, al estar situada en un caro residencial, le dejó una tarea complicada para las cosas que quería experimentar, se le hizo bastante complicado conseguir drogas ilegales y más allá de las que se encontran en las farmacias y con las que ya había hecho contacto frecuentemente.En principio no sabía como buscarlas pero pronto, al demostrar su interés a algunos amigos de secundaria supo dónde ir. Deomwo, un barro bajo de Daegu que era conocido por ser muy peligroso y estar lleno de narcotraficantes y prostitutas fue el primer sitio al que acudió en busqueda no sólo de marihuana. Estaba dispuesto a probar cada una de las drogas que se encontrara, maravillado desde que descubrió del tema en un libro de química. —Hola, Jiwoon. Vengo para hablar con tu hermano, ¿está? —pregunta Seongki mientras miraba de un lado a otro a lo largo de la calle. Salir de día activaba sus nervios y lo volvían paranoico. Nunca le agradó. —¿Y eso?, entonces ahora quieres hacerte amigo de él también...—le responde el sujeto tan sólo un año mayor que él. —Yo no quise hacerme amigo de ustedes, vine a comprar y literalmente me metieron a su grupito de enfermos. —responde diciendo lo último con algo de asco. —Min...Seré claro —e advierte, ignorando a su paso lo que el pálido anteriormente había reclamado —No puedo permitirte hablar con mi hermano, no sé si será una sorpresa para ti pero resulta que eres el hijo de un maldito inspector —explica sarcásticamente su amigo que, para él, era sólo un conocido. —Precisamente por eso, ¿sabes con quién mierda estás hablando, Jiwoon?—ahora Seongki escupía las palabras con un tono agresivo. El contrario lo miro más atentamente que antes, pareciendo intimidado por la repentina actitud que yoongi había tomado. —¿Sabes que pude haber desboronado toda esta porquería de negocio sucio el mismo día que volví a mi casa con las drogas cierto?, bueno, no sé si es una sorpresa para ti y para tu hermano que no soy ningún bocón de papi —habla, en ningún momento apartando su penetrante mirada de Jiwoon. —Entiendo, bueno, yo lo hago pero, mi hermano no sé si también lo haga y, lo cierto es que no estoy muy dispuesto a tragarme algún problema si se entera de quién eres —musita Jiwoon. —Si tú y tus amigos fueron imprudentes vendiéndome lo que pedí luego de saber quién era y encima hablar de más conmigo eso no es problema mío. Ya está hecho...Él no necesita saber quién soy, Jiwoon, es suficiente con que sepa que soy tu amigo —Seongki le dice, logrando poco a poco convencer al contrario. Era excelente persuadiendo a la gente. En el momento que aquella peligrosa idea se le había pasado por la cabeza, su cerebro calculador prácticamente trabajó en automático y sin siquiera esforzarse había pasado semanas, meses e, incluso años trabajando en la ejecución de la misma, rebuscando en cada detalle la mejor forma de llevarla a cabo, por lo que ahora era conocedor de todo lo que debía hacer para cumplir adecuadamente con lo que había deseado por tanto tiempo en su interior. Afortunadamente su capacidad de tener el control ante una situación que ya para él era habitual, le permitió nunca frustrar sus planes, por lo que ahora sólo era cuestión de ejecutar el principio de su mayor plan. Guiado de la ira y su odio. —Oh, ¿estás aceptando que eres mi amigo?, sabía que había un poco de compañerismo en tu frío corazón —le dice el hombre con el que había entablado una conversación lo suficientemente digna de su interés aquel día, exactamente un año y medio atrás, logrando que se quedara e incluso sus amigos se vieran igual de interesados que Jiwoon en su persona. Y aunque Jiwoon no era especialmente una persona confiada, lo cierto era que era alguien muy afectivo y apreciaba en demasía el compañerismo y la fidelidad entre aquellos a los que consideraba sus "hermanos". Al crecer sólo con su hermano en un barrio lleno de mala vida entre drogas y crimen, sus amigos era lo único importante que tenía. Seongki ahora era importante para él. —Lo somos. —responde sin extenderse y restándole importancia al comportamiento de Jiwoon, esperando que él le diera una señal para poder ir a ver a su hermano. —Bien, Min —dice ante las palabras de aceptación del contrario y, a su vez, embosa una amable sonrisa, demostrándose contento por lo que el pelinegro había dicho. —Tú vas a pagar por cualquier cosa que salga mao ¿Cierto?, los hermanos se respaldan —Claro, imbécil, lo que digas. Llévame a hablar con él, no quiero estar más tiempo fuera de día. —Ahora entiendo a la perfección porque ellos te pusieron "vampiro", eres justo el estereotipo —se burla. — Causualmente...¿Para qué necesitas ver a mi hermano? —duda Jiwoon de repente, empezando a caminar hacia el portón de su casa y dejando a Seong entrar después que él. —Quiero que me ayude a encontrar a alguien qu... —Cierto, creo que una vez dijiste que querías acabar con alguien, para eso lo quieres ver —lo interrumpe. Había conectado cables a la velocidad de la luz. Sin duda, un chico de buena memoria. —Sí, necesito encontrar al indicado para ello y sé que tu hermano conoce a mucha gente que se dedica a eso —Muy seguramente él te ayudará con eso. Ya conoces la casa, ve a la última puerta, él está en su habitación...No estoy seguro de qué éste haciendo la verdad y tampoco quiero ser el que lo descubra —se sincera en la puerta de la entrada, esperando que Seongki entrara al salón. —Yo me iré, tengo trabajo que hacer para la noche —dice y sin más lo deja sólo en la casa. Su hermano ya conocía la cara del pálido por suerte, por lo que no era ningún intruso. Seongki empieza a caminar hacia la puerta más lejana en el pasillo del fondo y se dispone a tocar. Estaba algo nervioso pero no por ver al hermano de su amigo –quien era un narcotraficante de cuidado y temido en la zona–si no por la respuesta que le daría. Ansiaba que él pudiera ser de ayuda para así dar el próximo paso sin mucho problema pese que sabía que sería una tarea muy complicada. —Pase. —una voz grave detrás de la puerta responde y él hace lo pedido. —Hola Kwang...Vine a verte para hablarte sobre algo, no sé si me conoces, soy el amigo de Jiwoon, Seongki —se presenta y espera una respuesta del mayor, quien estaba en la computadora, aparentemente escribiendo sobre algo. —Sí, te he visto muchas veces con él —le dice. Nunca había tenido el tiempo ni las ganas de dirigirse hacia él tiempo atrás pero cuando lo vió llamó su atención del resto —¿Qué necesitas? —Necesito que me ayudes a encontrar al mejor sicario que conozcas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR