Encendí el televisor para colocarle unas caricaturas a Tobías, cambié varios canales hasta que llegué a un noticiero donde pausé mi dedo dejando de presionar descontroladamente, era un evento público real, ahí estaba Robert sonriente, agarrado de la mano de Catalina, sentí que la sangre me hervía, el desgraciado apenas anoche había estado a punto de enredarse conmigo y hoy como si nada haciendo su vida normal, vaya tonta que soy, seguí cambiando los canales hasta encontrar programación infantil, al escucharla Tobías de inmediato corrió y se acomodó en el mueble -Solo verás treinta minutos, después llegará tu maestra para las lecciones del día- tenía que mantenerle aprendiendo, estudiaba lenguas y música, aún era muy temprano para otra disciplinas pero con la inteligencia de Tobías no falt

