Desperté muy temprano como todas las mañanas, hoy debía ir a mi último día de oficina y especialidad, me ejercité por un rato, bajé a supervisar la preparación del desayuno y me refrescaba para poder ducharme, bebía un zumo de naranja, tomé el periódico y casi me ahogo con mi bebida de la impresión, tosí repetidamente para recuperarme hasta que al fin recobré el aliento -¡Oh por Dios, pero que estupidez es esta!-grité, Rosita me miró con asombro y me tapé la boca para evitar que más palabras maldicientes salieran de mí. Tomé mi celular y llame a james quién al segundo tono contestó con su voz ronca y varonil -¿Qué sucede Meredith?- contestó aún asueñado; olvidé que eran las siete de la mañana y que algunas personas si tienen sueños largos. -Disculpa la hora James, ¿Te he despertado?- cu

