Capítulo 6: Pesadillas

1129 Palabras
2 años después.     Cada noche era lo mismo para Phillip siempre se repetían las mismas pesadillas de siempre. Cuando intentaba salir de una, entraba en otro sueño peor que el anterior, por eso duraba tanto tiempo despierto para evitarse aquel mal rato mientras dormía. Le preocupaba un caso de dos jóvenes desaparecidos sus familias estaban desechas ya que ellos no eran capaces de irse a otro lugar sin antes decirlo, incluso habían pensado que fueron secuestrados pero nunca recibieron alguna llamada que les testificara que ellos estaban con otras personas.  Habían pocas evidencias de ellos porque su carro también desapareció, era como si la tierra se los hubiera tragado, el caso estaba por ser cerrado y él no quería permitir eso ya que siempre resolvía los casos imposibles. Sus compañeros lo apodaban el señor imposible y le dejaban el caso que no tuviera solución,  su jefe no quería que él se encargara del plan porque sabía que su salud mental estaba siendo afectada por no tener un buen dormir. Su habitación estaba casi a oscuras solo lo acompañaba una pequeña lámpara que alumbraba los datos de el chico desaparecido, el papel tenía escrito el nombre de “Magnus Anderson” Por lo que se veía tenía sus antecedentes limpios y era muy brillante en la universidad, pensó que se pudo tratar de alguna venganza de un compañero envidioso y los que entrevistó para sacarle alguna información hablaban muy bien de él.  Aquel silencio fue interrumpido por el sonido de una rama chocando con la ventana de su habitación, el viento silbaba mucho y las ramas viejas de un samán lograban hacer contacto con su ventana. No le dio importancia y prosiguió a leer el otro expediente del siguiente muchacho, notó algo peculiar en su mirada irradiaba como tristeza y molestia al mismo tiempo pensó que quizás el rubio pudo haberse suicidado mientras que su amigo se escondía para no ser interrogado por la policía, se rió por lo que pensó sería muy tonto que hiciera eso ya que él no sería el culpable de su muerte.  —Nada es imposible en esta vida Queen—se habló a sí mismo Miró el reloj que estaba en la mesa y este marcaba las tres de la mañana. Pasó sus manos por su rostro, se podía apreciar que las ojeras estaban invadiendo parte de sus ojos aunque eso no era problema para su trabajo siempre buscaba la manera de que nadie las notara tanto. Se levantó de la silla y fue en busca de un vaso de agua, tenía un poco seca la garganta solía pasar un día entero sin hidratarse se entregaba mucho a su trabajo porque no descansaba hasta no encontrar lo que tenía en mente.  Su cuerpo le pedía a gritos que durmiera al menos unas horas para recobrar energías y sueño perdido. Se tomó el vaso completo de agua y lo llenó nuevamente en caso de que quisiera tomar un poco más,  apagó las luces de la sala  y prosiguió caminando tranquilamente hasta su habitación. Guardó los expedientes en sus carpetas correspondientes y las dejó en la mesa ordenadas, alzó su mano derecha y apagó la luz de la pequeña lámpara que lo ayudó toda la noche. Se quitó sus zapatos para luego quitarse el pantalón y dejarlo encima de la silla buscó un pantalón de dormir cómodo, solía dormir sin camisa porque era más fácil para él.  —Sueños déjenme dormir tranquilo—alegó mientras se iba arropando.  A Philip solo le tomó unos minutos poder dormir, su cuerpo se relajó por completo y nuevamente comenzó a soñar. Esta vez el sueño era diferente porque caminaba por un bosque y estaba nevando, podía escuchar como la nieve crujía en sus zapatos estaba confundido porque podía sentir tranquilidad y a la vez interés por seguir caminando para ver que había más allá de todos lo árboles, al salir de allí logró escuchar a alguien cortando algo duro notó que era un muchacho y traía puesto una camisa roja de cuadros. Al momento de acercarse para preguntarle en dónde estaba,  lo curioso era que no podía hablar y sin pronunciar palabra alguna le fue señalado el camino que debía tomar.  Podía escuchar algunos cuervos rodear algo cada vez que se iba acercando lograba visualizar algo, finalmente llegó a una casa las puertas estaban abiertas sentía como una atracción hacia la casa como si esta lo estuviera llamando. Logró entrar al lugar y con lo que se encontró fue desgarrador, habían muchas personas llorando, otros gritaban, y algunos solo estaban esperando el momento indicado para volver a morir. Alguien tropezó su hombro pero pasó muy rápido para que pudiera ser visto, se salió nuevamente de la casa y allí estaba el muchacho su cabello era rubio y era un tanto alto.  Estaba de espaldas al parecer sollozaba algo pero era un poco inaudible para Philip, tocó su hombro y este se dio vuelta era Kris pero estaba completamente diferente como en la foto. Lucía más demacrado y golpeado sus brazos estaban rasgados y aún sangraba por las heridas, el castaño le pidió una explicación levantando sus manos a la altura de su pecho. Solo hubo un silencio como su respuesta, lo agitó en una oportunidad para que pudiera hablar pero no hacía nada era como si estuviera hablando con una estatua hasta que tomó su mano y le dijo:—Por favor ayudame—Muchas voces comenzaron hacerse presente en la mente de Philip no paraban de gritarle que cosas y groserías, veía como un hombre de vestimenta negra se acercaba lentamente hacia él.  Apartó a Kris provocando que desapareciera de inmediato, quedaron cara y cara para decirle lo siguiente:—Nadie puede salvarlo ni siquiera tú—Philip se despertó todo exaltado y sudado, jamás había tenido un sueño tan real en lo que tenía de vida. Era como si estuviera dentro de es mundo el cual fue atemorizante ser aturdido por miles de voces que lo único que querían era dejarlo muy confundido.  —Esto no puede ser real—habló mientras estaba sentado a la mitad de la cama.  Su celular sonó y en la pantalla se podía visualizar el nombre de su jefe. Tenía muchas llamadas, al ver la hora se quedó sin palabras, eran las doce del mediodía y jamás había dormido tanto. Como pudo se vistió y salió rápido de su casa al parecer era algo importante porque en un mensaje que alcanzó a leer su jefe le indicaba el lugar que debían verse, sin duda era algo serio y lo más probable era que hablaran de los amigos desaparecidos.  Con manos en el volante se dio cuenta de algo inexplicable, su brazo estaba marcado por algo parecía como si fuera una quemada de cigarrillo no le encontraba explicación, lo que no sabía es que era una señal de Kris pidiendo auxilio. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR