Le pareció extraño tener una quemadura de cigarrillo en su brazo, no dejaba de pensar en aquel sueño pero debía enfocarse en lo que su jefe pudiera decirle. Era raro cuando lo llamaba para que se vieran, aún tenía la esperanza de que dijera que tenía alguna pista de los muchachos. El cielo tenía un aspecto poco nublado y el pavimento mojado estaba, mientras su auto avanzaba vio el de su jefe que se encontraba estacionado a unos pasos de un restaurante pequeño. Le tomó unos minutos parquearlo, se bajó y caminó unos seis pasos de allí. El porte de su jefe era de un hombre serio y en ocasiones temibles por demostrar su gran carácter a la hora de trabajar, con tan solo veinticuatro años le fue cedido el puesto de comodante ya que su manera de proceder y buscar pruebas era ampliamente limpia.
Philip se sentó en la silla y le saludo cordialmente. El comandante bajo el periodico y le vio el rostro al detective, ya era un hombre maduro con algunas canas en su cabello pero su cara no estaba tan envejecida todavía mantenía ese toque de galán por así decirlo. Colocó el papel al lado y le habló al castaño lo siguiente:—El caso de estos muchachos ya no puedo seguir dejándolo abierto Queen, no tenemos nada ni siquiera sabemos si están muertos—Él sabía que aquello lo molestaría, por eso decidió decirlo sin ningún remordimiento pero era cierto lo que decía no había nada o una prenda personal para analizarla en caso de que tuviera algo que el equipo pudiera detectar.
La mirada de Queen cambió y se le notaba un poco lo molestia por eso miró un lado para que no fuera tan notoria la respuesta, él tenía muchas esperanzas de poder salvarlos pero el comodante no tenía esa paciencia para seguir esperando algo que no tenía solución, le interrumpió para explicarle que nunca dejó que alguno de los policías fueran a las afuera de la ciudad porque se sabía exactamente qué ellos habían rentado esa casa para pasar el fin de semana del cual nunca pudieron regresar, se sabía que hubo casos similares pero la mayoría decía que no era lo mismo que todo el tiempo las personas desaparecen.
—Jefe. Me parece muy antiprofesional lo que está diciendo. Tendré que ir yo mismo hasta allá, porque desde que empecé con esto no ha dejado que nadie vaya a la zona—expresó Philip mientras se echaba el cabello hacia atrás.
—Queen—suspiró—No me hagas perder la paciencia ya que eres uno de los mejores hombres que tengo, no has tenido descanso desde hace dos años por estar en busca de esos dos. Tómate un descanso muchacho, puedo notar lo cansada que es tú mirada, no todo en esta es tomar café para mantenerse despierto.
Escuchar hablar al comodante de esa manera le molestaba mucho que se expresara de aquella manera, para él su jefe fue su ídolo y verlo actuar de esa forma le causaba mucha indignación. Sin decir alguna palabra se levantó y se marchó dejando con palabra en boca a su superior, a lo lejos se podía escuchar su ronca voz pero Philip no le prestó atención para luego entrar en su auto y arrancar lo más rápido dejando la marca de las llantas en el pavimento, sabía muy bien que desobedecer sus reglas era lo que el comandante odiaba más por eso en una semana se iría a la casa para encontrar las pruebas faltantes y entregarlas, mientras iba vía a su departamento se le atravesó un joven en el medio de la avenida provocando que este frenará repentinamente.
Se bajó despavorido del auto para ver si el muchacho se encontraba bien, estaba tirado en el suelo sin moverse no llegó a golpearlo al parecer se había desmayado por otra cosa. Al darle la vuelta y colocar su cabeza entre sus piernas se quedó paralizado por la impresión, ese chico era Kris pero cómo haría para aparecer en la ciudad todo era muy confuso comenzó a gritar por ayuda este desapareció rápidamente. Queen no entendía lo que estaba sucediendo, primero un sueño y ahora una ilusión pareciera que su mente le estuviera jugando para confundirlo.
Todo estaba claro Kris no estaba muerto. Solo buscaba la manera de ser encontrado de cualquier forma y si era en forma espiritual lo haría para poder salir de aquel infierno el cual estaba retenido sin voluntad propia.