Capítulo 9

1086 Palabras
—Otra vez lo mismo… Inclinó mi cabeza hacia adelante, colocándola bajo el agua de la ducha. Permitiendo que esta pueda llevarse eso que tiene inquietando mi mente desde que desperté. No tengo idea de lo que ha estado ocurriendo, desde hace un par de días no he podido conciliar el sueño, y cuando por fin bueno hacerlo me levanto exaltado de la cama. — ¿Qué está ocurriendo? Con anterioridad solo bastaba hacer ejercicio antes de ir a la cama para tener una buena noche, pero ahora… —dudas cómo están me llenan, unas que no tienen respuestas—. ¿Qué ha cambiado? Siento como el dolor en mi cabeza va en aumento, hasta el punto que se hace prácticamente imposible contenerlo. —Que diablos está ocurriendo, ¿Por qué me cuesta más de lo normal descansar? —suspiro para luego cerrar la llave de la ducha. Vine a tomar un baño con la única intensión de poder que de mí, salieran todos esos pensamientos, aparte de eliminar el sudor en mi cuerpo por la pesadilla que acabo de tener. Al contrario de las veces anteriores, esta vez me costó más lograr que dé mi interior desaparecieran dichos recuerdos. No estoy seguro de lo que sea, porque cada vez que me despierto lo que sea que haya ocurrido cuando estaba acostado en la cama desaparece. Aunque instintivamente no puedo negar el miedo que hay en mí, lo increíble es que el miedo no viene de externamente, sino desde lo más profundo. Con un suspiro optó por salir de una vez por todas del interior de estas malditas puertas de vidrio. Tomo inmediatamente la toalla para secarme, con esto me desplazo hacia el lavamanos. Lugar donde comienzo a lavarme los dientes, aunque al contrario de otros días no me pasó la cuchilla por el rostro. Después de comprobar que todo está bien, salgo del cuarto de baño. Al salir de este procedo a buscar mi uniforme. —Otro día de mierda, con lo mismo de siempre. Cuando me gustaría que… —me sorprendo al encontrarme pensando en cierta chica de cabello cobrizo. Niego con mi cabeza varias veces, aunque aun así no puedo evitar enfocar mis pensamientos en cierta mujer que conocí. No creo que se pueda llamar conocer cuando lo que hice fue custodiar cómo siempre hago a las personas que entran en las celdas, y justamente esa noche me tocaba a mí. No entiendo por qué hay días que me encuentro reflexionando en esa niña. — ¿Qué tiene de diferente ella que cualquier otra? Es solo otra niña mimada que se juntó con alguien que no debería, es solo eso… —me intento convencer a mí mismo que es una persona como cualquier otra. Me encuentro dudando sobre muchas cosas últimamente, debido al trabajo donde me encuentro no me supone ningún problema encontrar información sobre ella, pero me he frenado de hacer esas cosas. Ya que quizás eso que me dijo es algo que pudo haberle dicho a muchos hombres en una sola noche, por lo que esa idea desaparece tan pronto como aparece. — ¿Qué tiene Aubrey Knight que me tiene mantiene mi cabeza hecha un lío, llevándome a enfocarme demasiado en ella? ¿Será porque es atractiva? ¿O quizás su cabello? Tiene que haber una razón por la que me está llamando la atención de sobremanera —por más que busco no encuentro una razón lo suficientemente estable. Al no poder encontrar nada que me lleve a conocer, que me intriga tanto de ella, me dispongo a salir de la habitación en dirección a la cocina para hacerme un café bien cargado antes de salir. En el camino hacia allí, enciendo mi móvil con la intención de buscar en caso de tener algún mensaje importante. Me encuentro con lo mismo de siempre. El grupo de w******p de mis compañeros de trabajo lleno con mensajes innecesarios. Aún no entiendo cómo pueden perder su tiempo bebiendo como si no hubiera un mañana, parecen colegiales. Aunque me digo esto, estoy seguro de que los colegiales que ellos parecen son muy diferentes a como yo lo fui, ya que nunca fui un alborotador, jamás estuve entregado al trago ni a las mujeres. Solo tenía un objetivo era estudiar para luego obtener un título universitario y prestar un servicio militar para poder aplicar para ser un oficial de policía aquí en Miami, Florida. A base de eso es que no podía tener vicios ni en lo que respecta al trago ni al consumo de drogas. Y aunque fuera el caso contrario no lo haría, no es algo que me haya llamado la atención. Y ahora siendo policía, mucho menos, ya que ahora comprendo el daño irreparable que eso pueda hacer a la biología de uno como ser humano. Es increíble como las personas con solo tener esa sustancia corriendo por su sistema sanguíneo son capaces de hacer cosas irreparables, aunque yo no lo adhiero al hecho de con solo consumirlos te conviertes en un ser irreconocible. He llegado a la conclusión de que no necesitas ningún agente externo para ‘cambiar’. Siempre fuiste así, solo que al consumir eso, tus barreras bajan, permitiendo ser quien realmente fuiste, pero te negaste a soltarte por diversas razones que pudiese haber estado ocurriendo en tu vida. Así como tampoco nadie te obliga a hacer nada, está en ti hacerlo como no hacerlo. Todos tenemos control sobre nuestras acciones que vengan a decir que ‘lo hice porque me obligo’, es una estupidez. Ya que intentan justificar o echar la culpa de sus propias acciones. — ¿Que motivos habrá llevado a qué Aubrey haya estado en ese lugar? Puede haber actuado como sea, pero no me dio el presentimiento que era una persona acostumbrada a estar en esos sitios. Al ser policía ves a muchas personas, por lo que no dudo que haya caído ahí por una mala jugada del destino —me dirijo hacia la cocina para encender la hornilla, en la cual coloco un recipiente con agua, esperando que hierva para hacer echarlo en la borra del café—. Será que ese hombre que vio con hostilidad; ese que se encontraba en la otra celda tendrá algo que ver con su situación. «¿Qué hago tanto pensando en esa mujer? Además, no la viste saliendo con un hombre de traje un par de horas después, si esa no es razón suficiente para decirte que está con alguien no sé que lo sea…».
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR