La prometida de Zaíd era perfecta, tenía la belleza de un ángel, seguramente era fuerte y no necesitaba de estar atada alguien para protegerla, ella podía valerse por si misma en este mundo de mierda, mirarla era doloroso, era doloroso ver lo que yo anhelaba ser, como un carajo que sí, sin embargo me dolía saber que ella era con quien se iba a casar Zaíd, yo nunca sería capaz de llegar tan siquiera a sus talones. No soportaba estar un más segundo aquí, necesitaba dejar de verla. - “con su permiso alfa y gracias por la ayuda” Me bajé del auto sin siquiera echarle un vistazo a Zaíd, fui a mi cuarto al parecer después de todo no habría muchos cambios en mi vida. Odiaba sentirme así de inferior y si embargo era inevitable no sentirme así cada vez que me miraba al espejo o veía a personas

