Los días pasaban sin ningún contratiempo, la prometida de Zaid se mantenía varios metros alejada de mí, el padre de Zaid se había mudado a una cabaña lejos de la mandada todo era “perfecto”, aunque en realidad esa palabra no estaba en mi diccionario, aunque la prometida de Zaid se mantenía alejada de mi cada vez que la miraba caminando por los pasillos de la mansión me sentía cada vez peor, y es que con tan solo verla me recordaba lo que yo jamás iba a ser. En estos momentos me encontraba con Zaid a mi lado tumbado; estábamos acampando en la cascada “mágica” como la había nombrado los días anteriores que la habíamos visitado , mire a Zaid sus labios estaban entreabiertos y sus ojos se habían cerrado, seguramente se había dormido, él era realmente bello, era una obra digna de admirar an

