- No intentes entenderlo, los sentimientos son cambiantes…
- ¡no me vengas con esa mierda!
- Lo siento, nada de lo que diga te hará sentir mejor
- Te Amo – le suelto, si no lo digo; explotaré - ¿Qué haré con estos sentimientos? No puedo simplemente tirarlos a la basura.
- Yo t… - sea lo que sea que iba a decir se detiene para ponerse de pie - Esto es lo mejor para ambos, eres fuerte. Sé que estarás bien y en el futuro nos reiremos de esto – lo veo caminar colina abajo en dirección al internado… ¿Qué mierda se supone que haga? ¿Qué hago con este dolor sofocante? Mi cerebro solo puede pensar en él… ¿Cómo podré?
-
¡IDIOTA! – grito lo mas fuerte que puedo, mis lagrimas corren incluso por mi garganta en este momento, cubro mi rostro con las palmas de mis manos mientras lloro como una niña pequeña. Le prometí a su madre, siempre estar con él… que íbamos a ser felices…
- ¿Señorita? – Tony se acerca a mi - ¿Desea irse a casa? – levanto mi rostro
- ¿Puedes dejarme sola? – pido suplicante
- Artemis…
- Por favor… por favor… vete… - pido mientras escondo mi rostro entre mis rodillas, provocando que Viernes se levante perezosamente de mi – Solo vete… Tony, por favor… déjame sola… - ahora lloro desconsoladamente, si tan solo mis padres… quiero a mamá, quiero abrazarla, que me consuele… pero ¿Qué estoy diciendo? Ya no estoy en edad para llorar llamando a mi madre. Debo ser fuerte como ella. Al levantar mi rostro no veo a Tony por ningún lado… Viernes está sentado junto a mí.
- ¿También me dejarás? – pregunto para luego acariciarlo – Prométeme que morderás a esa chica – digo pangándome a el - ¿Quieres correr? – pregunto, no sé porque, pero quiero correr. Me pongo de pie ante la mirada café del perro - ¡Sígueme! – grito mientras corro colina abajo lo más rápido que puedo, pero no hacia el interior del internado sino al costado, corro lo más rápido que me dan las piernas, viernes corre alegremente junto a mí. Después de casi rodear el internado, no puedo más. Veo a Viernes correr frente a mi y un segundo después veo que mi gatito Kawaii ha aparecido justo frente a nosotros – No, no… ¡viernes! – demasiado tarde, Viernes emprende su muy acostumbrada persecución contra Kawaii, el gato pasa justo en medio de mis piernas; naturalmente Viernes intenta hacer lo mismo. El resultado, caigo de espaladas sobre unos arbustos; ni siquiera intento levantarme, solo me quedo allí tirada… totalmente agotada… ¿y si me quedo aquí? No está tan mal…
- ¡Estoy harto de esto! – es la voz de Nico, en otras circunstancias me levantaría, pero ahora… no quiero hablar con nadie.
- Pue yo no – es Dalton. ¿otra pelea? ¿Cuándo madurarán?
- No eres tan hombrecito como para enfrentarte a tu abuelo… ¿con que derecho vienes a sermonearme? - Nico parece alterado ¿Qué les habrá pasado?
- Sabes cómo es él, no puedo hablar de este tema… ¡y eso no es lo importante! ¿Por qué carajo vives pegado a los pantalones de Kavin?
- No te importa, si continuas de esta manera te demandaré por acoso… - esa oración hace que me siente haciendo que una ramita se introduzca en mi ojo
- ¿Me demandarás? – pregunta Dalton, pero su tono es divertido – No te he forzado a nada, simplemente no puedes aceptar que lo desea tanto o más que yo…
- Eso no es cierto- escucho un forcejeo obligándome a ponerme de pie
- ¿Acaso ustedes no puede… - no termino mi frase ya que veo como Nico tiene aprisionado a Dalton contra la pared mientras lo besa, al escuchar mi voz ambos chicos se separan mientras me ven como si fuera un fantasma, ambos palidecen ante mi – Eso no lo vi venir…– digo mientras los observo.
- Artemis – Nico suelta a Dalton para acercarse a mi – Puedo explicarte, nosotros…
- No veo porque tienes que explicarme algo a mi – comento, al intentar dar un paso me duele de nuevo el tobillo
- Pero…
- Me duele caminar – comento
- ¿Qué te paso? - pregunta Dalton - ¿Qué hacías allí?
- El gato se atravesó y luego el otro me derribo – comento – Llévame – digo extendiendo los brazos
- ¿Qué? – pregunta
- Llévame, me duele al caminar.
- Te llevaré yo – dice Nico
- No, Dalton es más fuerte – comento
- Soy mas fuerte de lo que parezco – se defiende Nico - Y te levanto mientras bailamos
- Cierto, bueno… quien sea… quiero ir a casa
- La llevaré yo… tu ve con tu papito – comenta Dalton, se acerca a mi para cargarme al estilo princesa.
- Nos vemos luego – me despido de Nico con la mano
- Claro – responde este para luego marcharse
- ¿Qué hacías allí?
- Me caí -comento
- ¿Quién te hizo llorar? – pregunta - ¿Para que me molesto en preguntar? La respuesta es obvia.
- Hay cosas que no se pueden evitar – digo mientras me recuesto en su hombro
- Lo siento
- ¿Qué cosa?
- Lo del caballo, lamento haberte lastimado – dice
- Lo dices porque tienes miedo, por lo que acabo de ver.
- No, lo digo porque si no lo hago ahora, entonces no podré hacerlo nunca.
- Bueno, te perdonaré cuando vea que en verdad estas arrepentido.
- Pero estoy arrepentido.
- Claro – digo acomodándome
- No dejes que esos idiotas te afecten, además; puedes conseguir al chico que quieras
- Lo quiero a él
- Eres insufrible – comenta cuando llegamos a la puerta.
- Acércame – digo para colocar la clave de acceso, la puerta se abre y ambos ingresamos.
- Este lugar es enorme, puedo escuchar mis propios pasos -comenta
- Sí, es enorme.
- ¿Qué haces? – al ver a Kavin acercase a nosotros, Dalton se detiene mientras me deposita con cuidado en el suelo - ¿Qué le hiciste ahora? – pregunta furioso, me interpongo en su camino
- Él solo me ayudó – digo
- Bien, es mejor que me vaya
- Gracias por todo, Dalton. Espero verte esta noche – comento
- Claro … - y sin más lo veo marcharse
- ¿Y… que te paso? – Kavin me observa de pies a cabeza
- No finjas ignorancia – comento – Es culpa de tu hermano, ahora súbeme – Kavin suspira mientras me levanta para subir las escaleras.
- Eres mas pesada que antes – comenta cuando llegamos al pasillo
- O tu eres más débil – respondo
- ¿Artemis? – Kaleb nos observa desde el umbral de su puerta - ¿Qué pasó? – pregunta mientras se acerca
- Aléjate – le exijo – Quédate donde estas – él me ve dolido, pero no me importa – Kavin, sigue caminando
- No soy tu caballo
- ¡entonces bájame! – exijo
- Te llevaré, tranquila... – dice para luego encaminarnos a mi habitación. Le dedico una mirada de odio a Kaleb antes de desaparecer dentro de mi habitación.