Kavin me deposita en uno de los sillones dentro de mi habitación, veo mi tobillo; no luce tan mal ¿me afectará en las clases de baile? O talvez solo necesito hielo.
- ¿Te duele mucho? – Kavin se inclina para examinarme el tobillo
- No, creo que estaré bien con un poco de hielo.
- ¿Cuándo aprenderás a caminar de manera adecuada? Hablo enserio; un día de estos te matarás.
- Bueno, les haría el día alegre a muchas personas – lo veo levantarse
- Supongo que Kaleb y tu ya tuvieron su charla-
- No, él impuso ideas que no planeo aceptar
- ¿No te darás por vencida? Es lo mejor para todos
- Esto se acaba, cuando yo lo diga.
- ¿Enserio lo crees? – Kavin se acomoda en el sillón de enfrente – Puede ser que así funcionaban las cosas antes…. De Mary – le dedico una sonrisa ladeada
- ¿Crees que Mary es capaz de quitarme a Kaleb?
- Ya lo hizo, Artemis ¿no lo ves?
- Sé que está pasando algo más y lo descubriré.
- Y ¿si no hay nada más? ¿no lo has pensado?
- Sé que hay algo, no intentes meter dudas en mi cabeza.
- Eres muy testaruda. Cambiando el tema; ¿Qué hacías con Dalton?
- Ya te lo dije, él me ayudó.
- No es muy usual de su parte.
- ¿Por qué estas tan interesado en él? ¿Es por tu repentina cercanía con Nico?
- Sí, me preocupa que ese idiota siga molestando a Nicolás – Sonrío ante la imagen que tengo en mi mente de esos dos.
- No te preocupes, Nico sabe defenderse de él – intento calmarlo. En las peleas de pareja, el tercero siempre sale perdiendo.
- Eso espero. Bien… iré a prepararme para recibir a tu hermano. Llamaré a la Sra. Baker.
- Sí, gracias y dile que traiga hielo.
- ¡Claro! – lo escucho gritar desde el pasillo.
Me recuesto en el sillón mientras veo el techo. ¿y si Kavin tiene razón? ¿Kaleb enserio la ama? No, eso es imposible, nadie puede cambiar de esa manera o al menos, no tan rápido. Estoy segura de que hay algo más ¿se relacionará con la herencia de Los De Santi? ¿mi hermano está involucrado? Debe ser eso, todos han estado demasiado tensos con su visita, pero ¿Por qué? Él es como un hermano mayor para ellos. ¿tiene que ver con la muerte de nuestros padres? ¿nos responsabilizan por eso? ¡ay! Esto me está matando. ¿Cómo se supone que voy a saber algo si siempre estoy vigilada y no me dicen absolutamente nada?
- ¡Lo sabía! – me sobresalto al escuchar el grito de Atena - ¡Ese idiota te dejó! – se ve claramente furiosa, incluso más que yo. Se apresura a abrazarme – No te preocupes, lo superaremos
- ¿las dos? – pregunto
- Claro, ¿crees que puedes hacerlo sin mí? – se separa un poco para verme de frente – Mira tus lindos ojos, ¡no debiste llorar por él! Solo espera a que tu hermano se marche…. Lo golpearé hasta que me duelan las manos
- Eso es demasiado violento
- ¡Artemis! No debes pensar en él. Podemos encontrar a alguien mucho mejor, tal vez un príncipe árabe o algo así.
- Me agrada la idea, los árabes son lindos.
- Sí, pero seguramente querrá mas esposas
- Podemos castrarlo – comento y ambas empezamos a reír
- Hablando enserio ¿fue tan mal?
- Quiere romper el compromiso… bueno, él dijo que ya estaba decidido; planea hablar con mi hermano esta noche.
- ¿lo permitirás?
- Él es libre de decidir lo que sea, pero, aun así. Siento que esconde algo.
- ¿Quieres que lo averigüe?
- Sí, necesito tu ayuda Atena. Temo que con Tony a mis espaldas no podré averiguar nada sin que mi hermano lo sepa y la Sra. Baker no es de confianza aún.
- Déjalo en mis manos mi pequeña Arte.
- Gracias.. eres la mejor – digo abrazándola
- ¿Señoritas? – nos separamos al escuchar la voz de la Sra. Baker
- Adelante – la invito a ingresar a la habitación
- Le he traído el hielo, lo colocaremos después de su ducha. Ahora debe prepararse para la fiesta de esta noche,
- Creí que Peter quería una cena familiar – comento
- El Rector ha organizado una pomposa fiesta, pero no hay que desperdiciar la oportunidad de usar un vestido estilo princesa – comenta Atena – Ve a ducharte – la veo levantar su mano hacia mi cabello de donde saca una ramita – Lo necesitas y mas vale cubrir tus ojos hinchados.
- Gracias por recordármelo
- No te preocupes, nada que el maquillaje y un poco de hielo no arregle. Ahora dúchate con agua fría.
- Ya voy… - digo en dirección al baño. Mi ducha fue menos relajante de lo hubiera querido, mis pensamientos no me dejan tranquila. Me envuelvo en una bata y regreso a la habitación donde mis damas me esperan con todo lo necesario para torturarme por al menos dos horas, suspiro mientras entro a la habitación, veo a una de ellas sostener un bello vestido color azabache con acabados dorados en sus preciosas mangas largas, y sus mangas estilo capa son perfectas.
- Creí que le gustaría este diseño – comenta una de las chicas – Hay otros si gusta elegir.
- No, ese es perfecto – comento, ya que no es pomposo, pero sí muy elegante.
- Bien, empezaremos con su cabello, el maquillaje y por último… el vestido – comenta
- Claro – me acomodo mientras ellas empiezan a trabajar. Unos minutos después la puerta de mi habitación se abre, veo a Atena ingresar seguida por su séquito de damas.
- Quiero prepararme contigo – le sonrío - ¿Eso es un vestido de Elie Saab? – pregunta acercándose al vestido
- Bueno… no lo sé.
- Y yo que ya me había emocionado, ¡creí que al fin mostrabas un poco de sentido de la moda!
- Deja de decir tonterías, prepárate. No quiero llegar tarde – digo fingiendo molestia
- Estos vestidos enserio son bellos – al ver su vestido lleno de brillo, sé que no pasaremos desapercibidas en esa fiesta.
- Tu vestido es precioso – comento – El dorado definitivamente es tu color
- Lo sé – dice mientras se sienta para que se ocupen de su cabello.
Después de esperar a Atena por casi una hora, estamos en camino a la fiesta. La verdad me emociona ver a mi hermano, él odia este tipo de eventos; pero los trajes de etiqueta le quedan perfectos. No es que lo diga porque sea mi hermano, pero en verdad es muy guapo.