Personas de tu calaña...

1160 Palabras
- Oh, no tiene de qué preocuparse. En este momento debe estar tomando un baño y luego desayunará - Entiendo ¿han atendido a Viernes también? - Sí, me he encargado personalmente de su atención - Gracias… - ¿Terminaste? – pregunta Peter - Sí – me levanto de la mesa - ¿A dónde vas? - No tengo apetito - Regresa a la mesa en este instante, aun tenemos cosas de que hablar – la mesa se queda en un silencio tenso mientras veo molesta a Peter, pero decido sentarme nuevamente - No estaré aquí mas de 10 minutos. - Entonces; ¿Kaleb? ¿tienes algo que decir? – alzo la vista mientras observo como se pone de pie - Sí – toma la mano de Mary – Sé que todos saben de la relación que llevo con Mary – todos los observamos mientras ella también se pone de pie – Hemos decidido oficializar nuestro noviazgo – todos nos quedamos en completo silencio. Mi ira empieza a crecer ¿para eso querían que desayunara con ellos? ¿Qué necesidad había de humillarme así de nuevo? - Espero contar con el apoyo de todos – habla Mary – Así podremos disfrutar aun mas de nuestros sentimientos - ¿Con qué cara pides nuestro apoyo? – Atena la ve con desprecio – Tu no eres mas que una simple amante que aprovecho al ausencia de Artemis para metérsele al idiota de Kaleb hasta por los oídos - Cuida lo que dices – interviene Kaleb – Sabes que te aprecio como a una hermana, pero no permitiré esta clase de trato hacia Mary; ella no te ha hecho nada. - Escúchame tu a mí, De Santi – ella lo ve directamente – No me importa para nada la vida de esta chica, pero si ella le hace la vida imposible a Artemis, me pondré en medio de ambas y no precisamente para calmar la situación – dice para luego beber un sorbo de su jugo - ¿Lo entiendes Mary Spencer? – Mary le dedica una mirada extraña - No planeo buscar problemas con nadie, solo quiero mi felicidad y la de Kaleb. Sé que Artemis es lo suficientemente madura como para aceptar esto. - ¿Algún otro anuncio? – pregunto mientras me acomodo en la silla - Sí – Peter interviene – Me voy después del desayuno así que lo diré aquí… Artemis, tienes totalmente prohibido volver a entablar algún tipo de comunicación con ese chico… Dalton – veo a mi hermano y no puedo evitar reír sonoramente. - Eso no va a pasar – digo entre risa – No eres quien para prohibirme tener amigos - ¡Artemis! - ¡No eres Papá!, Peter – digo poniéndome de pie – Eres mi hermano y eso no te da el suficiente derecho como para actuar de esta manera, ¿querías romper el compromiso? ¡listo! ¿Qué más quieres de mí? – pregunto molesta – De ahora en adelante, ignoraré cualquier tipo de orden que vaya en contra de mis deseos. ¿Entiendes? ¡saldré cuando, como y con quien quiera! ¡Y no quiero que interfieras en mis decisiones! ¡ya no soy una niña! - sin mas que decir, salgo del comedor hacia el internado; al salir de la mansión veo a Tony sosteniendo mi mochila, doy grandes zancadas mientras él me sigue de cerca. Necesito hablar con Dalton ¿Qué pasó anoche? ¿Por qué Peter no quiere que esté cerca de él? Camino a paso apresurado evitando las miradas y murmullos de los estudiantes, supongo que es por lo sucedido en la fiesta de anoche; ahora soy la burla del internado por culpa de esos dos idiotas. Al llegar al comedor veo a Nico con su primo. Él no parece contento… avanzo hacia él cuando veo como uno de los acompañantes de su primo deja caer su comida sobre Nico; él no se defiende, solo se queda parado mientras recibe la bandeja de comida con su propio cuerpo. Me quedo congelada en mi sitio; veo a su primo acercarse a él y susurrarle algo al oído, Nico palidece en el acto. - De rodillas – ordena el chico, Nico después de unos segundos de vacilación se arrodilla ante él - ¿Ves? Así es como debes reverenciar a tu futuro Rey - ¡este idiota! Tomo una jarra de jugo de una de las mesas y se la aviento al chico, quien la recibe en su espalda. - ¿Qué mierda? – pregunta molesto mientras se gira, me planto frente a él. - ¿Qué se supone que haces? – le pregunto molesta - No te metas en esto, Saint-Claire – dice mientras contiene su ira – Es un asunto familiar. - Nico… - intento acercarme a él, pero su primo me lo impide - ¡Lárgate! – me grita - Muévete, Borbón- lo llamo por su apellido ya que no sé su nombre. - ¿o qué? – pregunta – Ah, ya entiendo… eres amiga de esta marica – dice señalando a Nico… - ¿Son amiguitas? - No lo repetiré – le advierto - No sé porque actúas de esta manera ¿es porque Kaleb te dejó por una simple plebeya? ¿estas dolida? – se acerca y toma un mechón de mi cabello – Pobre Artemis… después de todo… no eres la gran cosa, si una simple becada te quita lo que es tuyo… - le dedico una mira fastidiada y junto toda mi fuerza para darle una bofetada tan fuerte que mi mano arde después de estrellarla contra su cara, el chico se tambalea hacia un lado y resbala con la bandeja que su amigo usó para tirarle la comida encima a Nico. Al quitarlo de mi camino, me acerco a Nico y empiezo a limpiar su rostro y cabello, tiene grano de arroz por cada mechón de su cabeza. - ¿Estas bien? – pregunto, él no me responde. Lo levanto para salir al jardín. – Nico ¿Qué pasa? - ¿Cómo se enteraron? – me pregunta - ¿De qué? - Saben que soy… diferente – dice con sus ojos vidriosos – Muy pocas personas lo saben ¿Cómo se enteraron? - ¿Por qué me lo preguntas en ese tono? – digo entendiendo su acusación - Artemis, ¡te juro que si revelaste… - ¡Yo no dije nada! ¿Qué ganaría con eso? - Todos hablan de la humillación que te hizo pasar Kaleb en la fiesta, te conviene distraer la atención hacia mi… - dice poniéndose de pie – No debí confiar en personas de tu calaña ¡siempre echan al fuego a quien sea con tal de salvarse a sí mismos! - ¡Nico! – digo intentando que me escuche, pero es imposible. Se gira y se va en dirección opuesta ¿Qué está pasando? ¿Será que anoche revelé algo mientras estaba ebria? ¡carajo!
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