Logan manipuló mi sensibilidad y las reminiscencias de aquel orgasmo, de sus labios corrompiendo mis pechos, de su mano friccionando mi cúmulo de nervios interno… Suspiré y me dejé caer en el sillón, más excitada que nunca, con su chaleco entre las manos. Olía a él, a pino, a hombre, y a mí; al rastro de mi leche, de las hormonas que brotaron de mis poros cuando me tomó para sí. Ojalá el tiempo se hubiera detenido, ojalá me hubiera dejado tocarlo. Quería hacerlo, no sabía cómo, nunca lo intenté, quizá por eso mis experiencias fueron bastante malas, porque mi inactividad me llevó a ser descuidada. Quizá la culpa no era por completo de mis anteriores parejas, sino también mía, por pensar que quedarme quieta era lo mejor. Me retorcí sobre el sofá y presioné mis muslos al pensar en su cuerp

