La piel se me erizó, mi cuerpo se estremeció con un fuerte escalofrío de puro terror. Y por eso Lorena siempre era cuidadosa con ciertas cosas. Verifiqué el usuario y lo bloqueé de inmediato. Hice una captura para el técnico y le envié un mensaje para que impidiera que se volviera a registrar con otro usuario y bloquease la IP. Solté la portátil, no quise seguir viendo más, aun cuando me fijé que a muchos les pareció asquerosa su insinuación. Me calmó saber que la mayoría no lo apoyó. Había pasado por suficientes experiencias negativas para saber que no quería más, así que, a pesar de que era domingo por la tarde, casi noche, y me sentí sola encerrada en el departamento, no quise salir. El viernes, sin ir más lejos, me paseé por la biblioteca para buscar a mi profesor favorito. Claro e

