―Bien, entonces te voy a enseñar lo que significa ese posesivo, Niki, y aunque me mata de celos saber que otros pueden ver tu cuerpo, saber que solo te excitas conmigo y que solo yo puedo tocarte, me calma un poco. Aun así, lamento decir que no te vas a librar de mí. Te veré el miércoles, dime dónde recogerte, te llevaré a un lugar para tener una cita en forma. No quería hacerlo hasta que me pertenecieras por completo, pero si debo adelantar un paso para que te relajes, con gusto estoy dispuesto a presumirte frente a todos. Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro, en el que sus ojos volvieron a brillar con ese fuego gélido e intenso que prendió mi piel. ―Nos vemos en unos días, mi preciosa novilla. Ni creas que te has librado de mí, porque si quieres saltarte los pasos, haré que los

