Anya pasado un rato sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo, por qué procedió a correr directamente a casa. Estar ahí le daba mala espina.
- Iris se encontraba preparando la cena, preocupada por la hora y no veía a su nieta regresar.
-A dónde se habrá ido está niña. Comenzaba a sentir inquietud, cunado de repente escucho la puerta abrirse.
-Anya por el amor a dios dónde te habías metido, ya me sentía muy preocupada por ti.
-Abuela una disculpa, el general Adam estuvo entrenado conmigo hasta tarde y no me percate de la hora.
-Esta bien Anya, yo entiendo que al principio el entrenamiento puede ser complicado pero con el tiempo te pondrás a la par..
-Abuela, eso quisiera pero me resulta tan difícil, hace unos días yo estaba resignada a qué no tenía magia y ahora resulta que no solo tengo magia, si no que es una magia diferente que al parecer no es nada fácil de manejar.
Dime, como se supone que yo deba lidiar con eso, más aparte en el campamento murmuran que yo estoy ahí por influencias, no por qué valga la pena.
-Iris podía ver la frustración en los ojos de Anya y entendía muy bien ese sentimiento. Pero ella creía que los sentimentalismos solo la harían más débil, por ello siempre la crío con mano dura y sabios consejos.
-Anya lamentandote no llegarás a ningún lado, tienes un objetivo que es el manejar tu magia, no por mi ni por otros. Es por ti, para que puedas defender , yo no estaré contigo toda la vida y no puedo cuidar de ti siempre.
Ya estoy vieja y cansada. Es el momento de crecer y hacerte responsable de ti misma. yo confio en ti, pero si tú no lo haces, poco importa el inmenso potencial que tengas. Se que sientes la presión de ser igual o mejor que tú padre. pero tú eres una persona totalmente diferente, debes de labrar tu propio camino, trabajar y sobresalir. El único rival que importa, eres tú.
-Las palabras de su abuela fueron una bofetada de dura realidad, pero ella tenía razón. Lamentarse no va hacer que todo mejore. Así que Anya se propuso trabajar el doble para manejar su magia lo mejor posible, no sería fácil. Pero la mediocridad no era algo a lo que estuviera acostumbrada.