Esa sensación se llama amor

1524 Palabras
Juan José lava los platos y me sorprende que un hombre como él sepa lavar platos, luego sale de la cocina y la verdad no sé cómo manejar esta situación —Bueno hermosa, ¿Qué quieres hacer? —¿Hablas enserio cuando dices que vas a cuidarme estos 5 días? —Totalmente enserio —¿No tienes nada más que hacer? —Bueno, componer canciones, pero siento que mirarte puede ser buena inspiración para hacerlo—Me rio con su comentario —Pues yo en verdad quisiera ponerme a trabajar, necesito mantener la cabeza ocupada estos 5 días honestamente —No señorita, no vas a trabajar, es más, ahora que recuerdo tu pasaste la noche en blanco, así que deberías ir a dormir y yo bajaré por mi computador, enviaré un par de correos y te despertaré para la cena ¿Qué dices? —Suena bastante romántico y la verdad si me siento bastante cansada, ha sido un largo día y a penas son las 2 de la tarde —Bien, lo haré, pero no porque tu lo digas, sino porque si me siento cansada y aun falta mucho para la noche —Celebra su victoria y luego se acerca a mí, me vuelve a cargar en sus brazos y no puedo evitar sentir todo lo que me causa el contacto con su piel, le indico cuál es mi cuarto y me pone sobre la cama de manera delicada. —Descansa hermosa —Me da un tierno beso sobre la frente y todas las sensaciones que produjeron su contacto se duplicaron al sentir sus labios en mi piel, luego cierra la puerta retirándose. Mientras me coge el sueño pienso en lo bien que se siente que alguien te cuide, es muy extraño, hoy ha sido un día de locos, no puedo permitirme sentir nada por Juan José, él es cliente de la empresa en la que trabajo, poco a poco voy quedándome dormida mientras intento pensar. … —Hermosa —Siento que me llaman entre sueños —Hermosa, despierta — volteo a mirar y es Juan José, lo que me prueba que lo de la mañana no fue solo un sueño —me quedaría a verte dormir lo que queda de la noche, pero levántate, tienes que cenar algo —Me dice en voz baja para no alarmarme —¿Qué hora es? —Pregunto un poco soñolienta aun —7:30 de la noche —Me dice y me levanto muy asustada —¡Dios! Es muy tarde —Digo algo alarmada y él solo se ríe —¿Tarde para qué? —Pregunta mientras ríe —Para… no lo sé, solo es tarde, hace mucho no dormía hasta tan tarde, no estoy acostumbrada realmente —Le digo y él se ríe —Bueno, quiero que cierres los ojos, te tengo una sorpresa —Este hombre está muy loco —¿Sorpresa? —Pregunto extrañada —Si, sorpresa, ven —Dice y me alza, nuevamente vuelve a mí las extrañas sensaciones que me produce al tocarme, estas mismas sensaciones me terminan de despertar por completo —Cierra los ojos y no hagas trampa —Me dice y yo solo obedezco. Siento que me saca de mi cuarto y camina por el pasillo de mi apartamento, luego me sienta en una silla del comedor y se aleja de mí, huele a comida y a unas velas aromáticas que tenía en mi biffete. —Listo, abre los ojos —Obedezco y al hacerlo noto que las luces están apagadas, la mesa esta perfectamente puesta y es alumbrada por las velas, en frente mío hay un plato con lo que parece ser pollo, con algo de ensalada y pure de papá. También hay un vino que no sé de dónde salió y dos copas perfectamente puestas al lado de cada plato con los cubiertos. Quedo muy asombrada y no entiendo a qué se debe la cena —¿Y esto qué significa? –Pregunto atónita —Bueno, te ascendieron y pensé que podíamos celebrar, te iba a invitar a algún restaurante, pero por tu pie preferí prepárate yo la cena y celebrar acá, en tu apartamento —Me explica algo tímido e increíblemente sonrojado y en realidad no lo puedo creer, o sea, Juan José Larios, el famoso cantante y mujeriego ¿me preparó una cena para celebrar mi ascenso? —¿Tu cocinaste? —Pregunto tratando de salir de mi asombro —Si, espero te guste, es lo mejor que sé hacer, pollo a la naranja con pure de papá y una rica ensalada —Me dice mientras se sienta frente a mi —Pues… No sé que decir, esto es muy… lindo —Digo sin encontrar otra palabra ¡Dioooos! Este hombre me mato con esto, pero debo mantenerme al margen de cualquier sentimiento que pueda llegar a sentir por él —Bueno, pues espero que también sea muy… rico —Dice en tono gracioso —No sabía que cocinabas —Digo mientras inicio a probar mi plato, saboreo el pollo y en realidad es exquisito —Y lo haces muy bien, por cierto —Digo en son de alago —Bueno, esta es otra cosa que Google no te cuenta —Dice en tono burlón —Pues tu segunda impresión va cada vez mejor, pero no entiendo por qué haces todo esto la verdad —Le digo un poco extrañada —Ya te lo dije, amor a primera vista —Me dice mirándome tan profundamente, como la última vez —Y dale con lo mismo, ya enserio, ¿es tanto tu remordimiento que debes hacer todo esto para redimir tus actos de esta mañana en el parqueadero? —No estoy intentando redimirme, ya te lo expliqué, es solo que… —Se queda callado mientras toma mi mano y esa corriente se duplica mil veces más que antes y me arrepiento de haber preguntado, él toma un profundo respiro e inicia a hablar —Cuando te vi al entrar a tu oficina me perdí en tus ojos y solo estoy haciendo lo que cualquier hombre haría después de quedar deslumbrado con tu belleza —Dice muy seriamente y me pone un poco nerviosa así que alejo rápidamente mi mano de la suya y fijo la mirada en mi plato tratando de pensar en qué decir. —Por Dios, deja tus bromas y coqueteos para las mujeres con las que acostumbras a salir, yo solo soy tu compañera de trabajo así que no tienes que aparentar nada conmigo —Le digo nerviosa, pero tratando de ser lo más seria posible, debo admitir que sus coqueteos me sacan de mis casillas. —Cata, no son bromas, en verdad cuando te veo siento algo que no había sentido jamás, y realmente no creo que pueda alejarme de ti, para ser muy honesto —Me dice y aunque se escucha muy serio, decido no creerle y cambiar de tema —¿Quién te enseño a cocinar de esta manera? –Pregunto rápidamente mientras retomo mi plato —No me cambies el tema –Contesta de manera inmediata —No es cambiar de tema, solo ignoro tus bromas —¿Crees que prepararía esta cena únicamente para bromear contigo? —Me dice algo molesto —Bueno, no te molestes, pero realmente no puedes decirle a otra persona que te enamoraste a primera vista de ella cuando la conociste hace menos de 24 horas —¿Entonces no crees en el amor a primera vista? —Bueno, supongo que puede existir la atracción a primera vista, pero el amor no lo creo —El vuelve a tomar mi mano tan pronto escucha mi respuesta y la corriente abunda por todo mi cuerpo —Dime algo ¿siente eso misma verdad? Esa extraña sensación que pasa por tu cuerpo al tocarnos—Me dice mientras tiene mi mano junto con la suya y yo me pongo muy nerviosa, llegue a pensar que él no la sentía y no sé cómo manejar esta situación –Dime ¿La sientes? Porque yo sé que si lo haces y si eso no lo provoca el amor entonces dime qué lo hace –Me quedo atónita y en realidad no sé qué contestar —Juan José yo…—Me quedo callada un par de minutos mientras ordeno mis pensamientos y trato de controlar todas las sensaciones que su tacto me provoca —Mira, yo no tengo dentro de mis planes enamorarme de nadie, y si, no voy a negar que cada que me tocas siento algo muy extraño, que no puedo explicar, pero creo que es muy rápido para decir que eso que sentimos al tocarnos es amor ¿No crees? —Digo rápidamente sin tartamudear —No te estoy pidiendo que reconozcas estar enamorada de mi ahora, y créeme, tu tampoco estabas en mis planes, solo te pido que me des la oportunidad de conocernos y ver qué pasa en el lapso del camino, dame la oportunidad de estar cerca de ti, de conquistarte, dame la oportunidad de demostrarte que esa sensación que sentimos al tocarnos se llama amor.
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