Llegamos al edificio en el que vivo y Juan José se estaciona, luego sale del auto y abre la puerta del copiloto y sin decir una sola palabra me saca del auto alzada, la piel se me eriza por completo y vuelve la corriente que no logro controlar aún, me deja atónita, pero reacciono lo más rápido posible
–¿Qué estás haciendo? —Le preguntó un poco seria y aturdida
—Le dije al médico que yo me encargaría de que no movieras tu pie por ningún motivo
—Bueno, es verdad, pero puedo ir saltando en un solo pie hasta el ascensor
—Si, pero no lo voy a permitir, no me perdonaría que en un mal salto te lastimes el otro pie, tengo suficiente con la culpabilidad de tu esguince como para agregarle una torcedura más o algo por el estilo —Me dice y por un momento siento ternura al oírlo, debo admitir que lo que acaba de decir me vuelve loca, llevaba mucho sin sentirme así, pero debo comenzar a mantenerme al margen de él, no puedo mezclar trabajo con algún otro tipo de relación, después de un rato sus palabras me sacan de mis pensamientos.
—¿Qué piso?
—18
Presiona el piso correspondiente y en un par de minutos estamos en frente de mi apartamento, busco en mi bolso las llaves y cuando las tengo lo miro muy nerviosa sin saber cómo decirle que me baje
—Necesitaré bajarme para abrir la puerta —Le digo algo tímida
—Está bien, pero ten cuidado —Me dice en tono protector y me pone aún más nerviosa, abro la puerta del apartamento, él me ayuda a entrar con cuidado y me sienta en mi sofá —Bueno, dame las llaves de tu carro, iré por él hasta tu trabajo y lo traeré —Le entrego las llaves que están en mi bolso —Por favor trata de no moverte mucho, yo no me demoro, no estamos tan lejos y no te preocupes por el almuerzo que traeré algo de camino —Y se va sin siquiera dejarme responderle.
Me acomodo en mi sofá y saco mi celular para enviarle la incapacidad a mi jefe y reportarle que trabajaré desde casa estos días, tengo mucho trabajo y no me puedo dar el lujo de descansar 5 días, además mi trabajo no requiere que fuerce mi pie, solo mis manos.
Luego de un poco más de una hora escucho el timbre, con cuidado me levanto a abrir, miro por la rendija de la puerta y veo que es él, me pongo demasiado nerviosa, trato de calmarme antes de abrir, en realidad no sé por qué me pongo de esta manera —Es solo un compañero de trabajo —Me digo a mí misma varias veces y me dispongo a abrir la puerta
—Espero que te guste el pollo, a mí me encanta y cómo no tenía tu número para preguntarte si te gustaba pues lo traje, por cierto, ¿me das tu número? —Me dice mientras entra a mi apartamento y me alcanza su celular
—Si, me gusta mucho el pollo —Le digo algo tímida mientras cierro la puerta —Y ¿es totalmente necesario que te dé mi número? —
—Claro, voy a cuidar de tu pie ¿recuerdas?, sin contar que trabajaremos juntos, si no me lo das ahora lo conseguiré con Carlos o alguien de tu trabajo así que tú decides —Me dice amenazante mientras sigue alcanzándome su teléfono
–Bien —Digo resignada, pues tiene razón, tomo su celular y tecleo mi número, luego se lo alcanzo y dejo que él lo guarde como le parezca
—¿No quieres ponerle tu nombre?
—Es tu celular, guárdalo cómo te sea fácil identificarlo
—Mmmm ¿Qué te parece si le ponemos hermosa?
—La idea es que te sea fácil identificarlo y no me quiero imaginar a cuantas mujeres le dices de esa manera —Le respondo en tono serio
—En realidad solo a ti —Me responde serio y yo mofo porque no le creo, pero a él no le importa porque al parecer lo guarda de esa manera, luego marca y confirma que le haya dado el número correcto, mi teléfono suena y él lo toma —¿Te molesta que lo guarde? —me pregunta mientras me lo pasa para desbloquearlo
—No, así sabre en qué momento no contestar —Digo burlona, lo desbloqueo y se lo paso, él teclea y luego pone el teléfono sobre la mesa, me ayuda a llegar al comedor y me siento, busca un par de platos y nos sentamos a comer, luego inicia a hablar
—¿Cómo va mi segunda impresión?
—Va muy bien, y mejoró después de que entraste con mi pollo favorito
—¿es tu favorito? El mío también, por eso lo compre ¿Qué más tendremos en común? —Me rio y él inicia a preguntar
—A ver, ¿vives acá sola?
—Si, vivo sola
—bueno, otra cosa en común ¿tienes hermanos?
—Si, tengo hermanos, tres, una hermana y dos hermanos
—Wow, bueno, yo solo tengo una hermana y un sobrino precioso —Dice con mucho amor al referirse de su sobrino —¿tú tienes sobrinos?
—Si, tengo 4, mi hermana tiene 1 niña, mi hermano mayor tiene 2, una niña y un niño y mi hermano menor acaba de tener un niño —Le cuento y él presta mucha atención
—Wow, es una familia muy grande, bueno, no te pregunto qué edad tienes porque ya lo averigüé en el médico, tienes 26 al igual que tu fecha de cumpleaños— Me dice y yo me asombro
—Qué atento eres recordando tanta información
—Si, tu cumpleaños es en 4 días —Wow, me asombro porque ni yo recordaba que mi cumpleaños estaba próximo, en realidad no me gusta celebrar esa fecha, no le veo sentido.
—No lo recordaba, pero tienes razón, cumplo en 4 días —Digo despreocupada
—¿Cómo que no lo recordabas? —Pregunta asombrado
—Si, no lo tenia presente, no es que me emocione mucho envejecer
—Cumplir años es genial ¿no harás nada para ese día?
—Generalmente no hago nada, y este año me tropecé con un hombre en un parqueadero y tendré mi pie inmovilizado para esa fecha —Digo graciosamente y él me hace muecas ante el comentario mientras yo me rio
—Bueno, y si todos tus hermanos tienen hijos ¿Tu por qué no? —su pregunta me incomoda, es un tema doloroso
—Bueno en realidad alguna vez pensé tener hijos, de hecho, soñaba con tenerlos —Le respondo con tristeza, su pregunta borro la risa de mi anterior comentario instantáneamente
—¿Y qué pasó? ¿Puedo saber?
—Bueno yo… no puedo tener hijos en realidad —Le digo con casi un nudo en la garganta
—Por lo que veo es un tema doloroso para ti ¿alguna vez fuiste al medico o te hiciste algún tipo de tratamiento?
—En realidad si, fui al médico, con mi ex intentamos tener hijos por mucho tiempo, fuimos al medico y resulto que la del problema era yo, nos ofrecieron un tratamiento, pero era algo costoso y él prefirió conseguir una mujer que le diera lo que yo no pude y finiquité el tema de ser mamá —Le resumo rápidamente mi tragedia con un poco de dolor en mi voz y él escucha atento y un poco sorprendido
—Pues ese hombre no sabe lo que perdió, es un completo imbécil —Me dice un poco molesto
—O lo que ganó, a la final pudo tener hijos —Digo en tono de burla
—No es nada gracioso, estoy seguro que con ese tratamiento que dices hubieras podido ser mamá, pero él en realidad no te amaba.
—Quizás, no lo juzgo, tener hijos era su sueño y era lógico que buscara lograrlo, pero no importa, ya hiciste muchas preguntas, me toca a mi —Digo para salir del tema, que en verdad me incomoda muchísimo.
—Bueno, lanza tus preguntas, hermosa
—Mmm pensándolo bien, tu vida es muy publica —Digo mientras me rio
—No todo lo sabe Google, créeme —Me dice mientras se ríe —no creo que en Google encuentres si quiero tener hijos o no
—Es verdad ¿y quieres?
—Si, en este punto de mi vida siento que ya es tiempo y que ya estoy en edad
—Bueno, supongo que los 30 es una buena edad para que un hombre sea papá
—Lo es, solo me falta la mamá —Me dice mientras se ríe y yo hago lo mismo, pero me siento incomoda con el tema nuevamente
—Bueno, pues muchas gracias por el almuerzo, si tu objetivo era redimirte lo conseguiste
—En realidad mi objetivo era redimirme hasta el momento que entré a tu oficina y te vi —Me dice seriamente con una mirada profunda y algo intimidante
—¿y qué pasó?
—Bueno, ya te dije, amor a primera vista —Me dice serio e intimidante, pero no voy a caer en su juego así que me rio
—¿Eso le dices a todas las mujeres a las que quieres llevar a la cama?
—No, solo a las que quiero llevar al altar —Me rio con su comentario
—Bueno señor llevar al altar, dejemos las payasadas para otro día, me tengo que poner a trabajar —Me mira extrañado
—¿Cómo que a trabajar? Estas incapacitada ¿Recuerdas?
—Si, pero acaban de ascenderme y debo cuidar mi nuevo puesto, a demás tengo una fecha de entrega que debo cumplirte —Tan pronto digo esto toma su teléfono y hace una llamada
—Hola hermanita, ¿firmaste el contrato con Carlos? —Si Lorena firma el contrato es porque ella es su agente —Bien, pues quiero que corras la fecha de entrega de ese video 5 días por favor —Al escucharlo decir eso quedo asombrada, este hombre no tiene límites —Si, esos son los días de incapacidad que tiene Catalina y le inmovilizaron su pie, así que quiero que no se preocupe por nada, solo por descansar —No entiendo qué pretende en verdad con tantas atenciones —Si, sigo acá con ella, estaré cuidándola, vive sola y no puede mover su pie así que la cuidaré—Cómo que va a cuidarme, está loco, ¿va a estar acá metido 5 días seguidos? Me va a enloquecer —No me parece gracioso, hablamos después, cuídate —Dice y cuelga la llamada
—No era necesario que hicieras eso, tengo el pie inmovilizado, no las manos, ¿qué haré estos 5 días? Necesito ocuparme en algo.
—Bueno, ocúpate en conocernos —Me dice y se levanta recogiendo la mesa sin dejarme qué responderle.