Capítulo I. ¿Quién soy?
Soy Belén, un nombre con connotaciones religiosas aunque nunca he estado interesada seriamente en los asuntos espirituales, la vida para mí es simple: lo importante es lo que veo, lo que siento, las personas que tengo cerca.
Nací a los siete meses de embarazo de mi madre, en un hogar donde ya crecían mis hermanos: mi hermana, que solo era hija de mi padre, y mi hermano, que era también hijo de mis padres, pero mi nacimiento prematuro y mi afortunado parecido con la difunta madre de mi papá, me convirtieron en su favorita, ante los celos de mi madre y de mi medio hermana que odiaban la atención y la condecendencia con la que siempre fuí tratada por él. En los primeros días de mi nacimiento, mi padre, Sergio, se pasaba las noches sin dormir viéndome fijamente para asegurarse de que yo no hubiera muerto, pero sobreviví, porque siempre he tenido unas inmensas ganas de vivir, de sentir, de amar.
Soy una morena hermosa, de estatura pequeña, pero con el cuerpo y los labios voluptuosos y los ojos almendrados y grandes, con un abundante cabello quebrado con el que nunca he estado del todo conforme, mi conexión con mi cuerpo es una de las más profundas que he encontrado en la vida, y es el espacio en el que encuentro seguridad.