Capítulo II. Mi madre

290 Palabras
Mi madre nació en un Cantón en crecimiento, y así también creció su rebeldía y su ambición, por la que después de buscar una salida de su casa entre los novios que tuvo, sin fruto, viajo a la capital para estudiar enfermería, trabajando en un hospital en donde conoció a mi padre, un cirujano muy hábil y profesionalmente exitoso, y vió la oportunidad de su vida, aceptando todas las cosas que le planteara, incluso hacerse cargo de la hija que él ya tenía, mi media hermana Rosa, a mi madre: Vicenta, le urgía comprometer a mi padre de forma permanente, para asegurarse su estabilidad en la vida, como se negó siempre a firmar un documento de matrimonio con ella, se apresuro a tener un hijo. Ese niño era su orgullo, un bebé de piel blanca y de cabellos rubios y rizados, que aseguraba una cuota alimenticia en caso de separación. Por si no fuera suficiente, mi mamá, buscó ayuda de una santera, que le recomendó enterrar una foto de mi padre dentro de una botella con agua con su pipí en el fondo del jardín, para tener amarrado a mi padre; pero sin haberlo planificado se encontró embarazada nuevamente, seis meses después. A esas alturas, su castillo de naipes se estaba desmoronando, mi padre resulto ser un hombre alcohólico, neurótico y mujeriego, que no estaba dispuesto a convertirse en un “hombre de hogar”, y se sentía con derecho de vivir su vida fuera de casa como se le antojara, siempre y cuando cumpliera como proveedor, por lo que la idea de otro hijo no era bienvenida por ella, siempre pensé que trató de abortarme pero le salió mal el intentó y nací y sobreviví contra todo pronóstico.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR