Capítulo VII. El Cole de los Ñoños

547 Palabras
Mi padre y mi madrastra decidieron ponerme en otro colegio, que me parecía un poco ñoño, en donde solamente habíamos cinco niños y me podían dar una atención más personalizada, mi desempeño escolar mejoro, incluso estaba aprendiendo fránces, pero no me sentía bien, yo no le gustaba a estos niños, que parecían extranjeros, y que además comenzaron a burlarse de mí por mi color de piel, me insultaban y me trataban con desprecio. En ese lugar no pude tener un solo novio, me sentía olvidada y poco apreciada, además, si tenía novio no lo podía llevar con libertad a la sala de la casa, porque allí estaba siempre la señora que me cuidaba, Carla. Fue en ese tiempo que Bryan un viejo novio, vecino de la casa de mi madre comenzó a escribirme por w******p y a decirme que se equivocó y que yo era el amor de su vida, eso llego a mi corazón y decidí volver a la casa de mi madre, para poder estar cerca del amor de mi vida. A mi padre y a mi madrastra les dije que quería volver para estar con mi madre y empaque mis cosas. Mi madrastra me llevó porque mi padre no quizo hacerlo. Al llegar, mi madre frente a mi madrastra me recibió como la hija prodiga, dijo que nunca había querido que me fuera y tantas otras cosas que parecían un teatro, pero al día siguiente en la mañana volvió a ser la misma mujer amargada y agresiva de siempre, así también mi hermana, quién al ver que yo había regresado de la casa de mi padre, decidió que ella quería irse para allá y así lo hizo, aunque un tiempo después se fue a vivir con unas amigas porque tenía demasiados celos de mi madrastra y no pudo hacer que mi papá la dejara, así que ella se fue. Esa fue mi oportunidad para tener tardes interminables con Bryan, en la privacidad de la sala de mi casa, yo ya era mayor de edad, aunque por mi desempeño escolar aún me encontraba en el primer año del bachillerato, así que era toda una mujer, y fue en esa sala en la que comenzamos a explorar nuestros cuerpos, mi madrastra ya me había advertido acerca de las relaciones muy íntimas, que no tenía edad aún para esas cosas, pero era simplemente maravilloso y además, era el amor de vida, mi sol, mi existencia, mi todo. Cada vez que decía: te amo, yo sentía que el mundo exterior se borraba y que me llevaba hasta el cielo. Yo trataba de usar ropa sexy para mantener la llama encendida, a veces no le gustaba a Bryan porque también encendía la llama de sus amigos, que me veían, pero secretamente, me encantaba caminar hasta la tienda de la colonia en mi traje enterizo completamente pegado a mi cuerpo o con mis shorts diminutos y sentir las miradas de sus amigos sobre mi perfecto trasero. Tres meses después todo terminó, me explicó que había empezado una relación más formal con una de mis amigas y que la iba a llevar a vivir a su casa, y así fue, yo pude ver a mi amiga embarazada de Bryan, y como formaron un hogar juntos a unos pasos de mi casa.
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