Capítulo XI. La casa de Carmen

411 Palabras
Cómo les he dicho, me encantan las fiestas, bailar y tomar alcohol, y pasarla divertido con mis amigas y amigos, en el último colegio me hice amiga de la única mujer con la que conectábamos, Carmen, ella tenía la vida soñada, vivía por su cuenta en un apartamento, siempre tenía dinero en la billetera y le encantaba hacer fiestas a las que invitaba a algunas de las compañeras. Así un día que necesitaba estudiar para los últimos exámenes llegue a su casa, el plan era estudiar durante la tarde y tener fiesta de noche, era viernes y las cosas podían ponerse intensas, llegue con Amanda una amiga que tenía vehículo y con la que iba a volver a mi casa. No comprendí mucho lo que leímos durante la tarde, estaba muy emocionada por la fiesta de la noche, Carmen había invitado hombres de su círculo que parecían más interesantes que los compañeros de colegio, ella se llevaba con verdaderos hombres de mundo, personas que saben como tomarse una cerveza y seguir como si nada, que se acercan con seguridad a una mujer, tienen vehículo, y no tienen problemas de dinero. Iba a pasármela muy bien. En la noche comezó la fiesta, música de perreo que yo sé bailar tan bien, vestía un short blanco muy corto y pegado al cuerpo y una blusita floreada que dejaba ver mi ombligo, comencé a bailar sola para atraer miradas, luego me retire a mi asiento para tomar una cerveza y espere por las invitaciones a bailar, siempre funciona; de pronto sentí una mirada fría clavada en mí, era un hombre que me producía una sensación de temor, le pregunte a Carmen como se llamaba y me dijo que era Agustín y que era muy divertido, que bailara con él, pero me daba escalofríos su mirada, comenzó a caminar hacia mí, pero Amanda que estaba a mi lado, repentinamente comenzó a sentirse mal, algo de lo que comió por la tarde la enfermó y necesitaba volver a su casa, además su padre no sabía que después de estudiar tendríamos una fiesta y cuando ella le contó le había dicho que debía irse inmediatamente para la casa. En esas condiciones no pudo manejar, Agustín se ofreció a llevarla pero yo le dije que no, y la lleve hasta su casa y el padre de Amanda me llevo a la mía. Se acabo la fiesta y me libre de decirle que no quería bailar a ese Agustín.
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