La casa de Boone estaba sumida en un silencio espeso, uno de esos silencios que solo existen cuando el duelo aún se respira en el aire. Ethan estaba sentado en el sofá de la sala, el diario de su padre abierto sobre las piernas. Pasaba las páginas con lentitud, buscando algo entre palabras viejas, garabatos de tinta y símbolos que ya había visto demasiadas veces. El café sobre la mesa estaba frío, igual que sus manos. Dylan entró desde la cocina, con una cerveza en una mano y el viejo celular de Henry en la otra. -- Ethan... el celular de papá acaba de recibir un mensaje de voz -- Ethan alzó la mirada, sin entender del todo. -- ¿Qué? ¿Estás seguro? ¿Ese celular todavía funcionaba? -- -- Tiene señal satelital. Algunos cazadores lo usan todavía. Mira -- dijo Dylan, levantando el aparat

