La noche era tranquila. Demasiado tranquila. Ethan estaba sentado en la cama, en una de las habitaciones de la casa de Boone. El diario de su padre descansaba a un costado, abierto, pero su mirada no estaba en las páginas. Estaba absorto en su celular, moviendo el pulgar sin mucho sentido hasta que una vibración lo sacó del letargo. Una notificación. Un mensaje de texto. Sophia. Lo abrió de inmediato. La hora marcaba 2:07 a.m. El contenido era un desastre de escritura: Ethaaan ven pls. estoy en la casa. la del lago. no puedo parar de pensar en t… estoy sola… bueno no sola sola pero… te necesito. Dylan apareció en la puerta, despeinado y con una bolsa de papas medio vacía. -- ¿Otra vez sin poder dormir? -- Ethan no respondió. Solo levantó el celular para que lo viera. Dylan leyó e

