El Impala se detuvo frente a la taberna de madera con un crujido suave de frenos. El cielo estaba parcialmente nublado, y el aire fresco de la mañana traía un olor a tierra mojada que no se sentía tan mal después de una noche tan larga. Dylan cerró la puerta del coche de un golpe y estiró los brazos hacia el cielo. -- No sé tú, pero después de anoche... necesito una maldita cerveza y un silencio sagrado -- Ethan bajó con más calma, con las manos en los bolsillos de su chaqueta. -- Fue una noche intensa... y eso que empezó con un mensaje borracho -- Dylan soltó una carcajada nasal. -- Y terminó con dos mujeres encima mío. Supongo que el universo me está pidiendo disculpas -- -- O preparándote para lo que viene -- Ambos caminaron hacia la entrada de la taberna. La puerta estaba abier

