El Impala se deslizaba por la carretera secundaria como un recuerdo viejo entre el polvo. Ethan miraba por la ventana con los brazos cruzados, mientras Dylan mantenía la mirada fija en el horizonte. El silencio entre ambos era cómodo, pero cargado de pensamientos. Pasaron por un letrero desgastado que decía: Willow Creek – 12 km Dylan entrecerró los ojos y aflojó un poco el volante, como si el cartel lo hubiese golpeado en el pecho. -- Willow Creek… -- murmuró para sí -- Ethan giró la cabeza. -- ¿Te suena? -- -- Emma vivía ahí. Fue la última chica que… bueno, lo que se dice “importó” -- -- ¿Importó de verdad o “importó” entre comillas como las demás? -- -- No. Importó de verdad. Hace nueve años fue la última vez que la vi -- Ethan lo miró unos segundos y luego sonrió, cruzándose

