El cielo gris se reflejaba en el parabrisas del Impala mientras avanzaba por la carretera hacia un pequeño pueblo llamado Redwood Hollow. Un lugar rodeado por bosques espesos, casi sin cobertura en los teléfonos y con un aire que olía a algo antiguo, como a lluvia sobre madera vieja. Ethan iba con la laptop sobre las piernas, leyendo los informes de las muertes recientes en la zona. -- Tres muertes en una semana, sin heridas visibles, sin signos de lucha… pero con los ojos completamente negros -- murmuró, bajando el brillo de la pantalla. Dylan giró el volante con una mano, atento al camino. -- ¿Negros como los de un demonio? -- Sí, pero sin posesión. No hay rastros de sulfurina, no hay símbolos, ni comportamiento previo extraño. Solo mueren... como si algo los apagara desde adentro.

