El mundo estaba gris. Las luces del hospital eran sombras diluidas en una bruma blanca, donde el tiempo no existía. Dylan caminaba por un pasillo que parecía estirarse hasta el infinito. Su cuerpo no dolía. Ya no sentía frío, ni hambre, ni cansancio. Helena lo esperaba al final del pasillo, de pie, inmóvil. Sus ojos eran serenos, casi compasivos. -- El momento llegó, Dylan -- dijo con suavidad -- Ya no puedes resistir más. Es hora -- -- Aún no... -- murmuró él, sin mirarla del todo -- -- Sabes lo que viene si te quedas. Sabes lo que eres cuando ya no perteneces ni aquí ni allá -- Dylan cerró los ojos. -- Un fantasma... una sombra -- susurró -- Lo dijiste antes. Me quedaré atrapado. Y eventualmente... Ethan me cazará -- Helena dio un paso hacia él. -- Tu voluntad es fuerte. Muy poco

