No te daré el divorcio

2047 Palabras
Tiempo atrás quizás hubiera gritado de emoción y felicidad, pero… Todo había cambiado. “¿En verdad crees que podía fijarme en una simple empleada de casa? Sueñas muy alto mocosa, para mí solo eres la del servicio”. Mi mente viajó en esos recuerdos, y tensando los dientes di un paso adelante. —Pues me niego rotundamente. Esa firma debe ser una falsificación, yo jamás me casaría con el señor presente —trataba de sonar lo más profesional posible—. No aceptaré la validez de ese documento hasta que se haga una revisión exhaustiva. —¡Pero de qué revisión estás hablando maldita mujerzuela! Es obvio que tú eres la autora de todo esto —irrumpe Morgana, poniéndose de pie de su asiento—. Claro, como no estabas segura si te iban a dejar algo armaste algún tipo de truco para casarte con mi hijo y hacerle lo mismo que a su padre, pero sabes una cosa, esta vez no te va a funcionar ¡No te va a funcionar! —repite completamente histérica. —Señora, por favor. Se le pide silencio y calma durante la lectura del testamento —dice el abogado. Entonces se dirige a mí. —Sabía que este tipo de problemas podría suceder durante la lectura, así que me encargué de revisar de que las firmas fueran totalmente válidas señora Hazel y efectivamente lo son, el sello, la declaración, todo es absolutamente válido. Así que no hay duda, usted y el señor Belzer son legalmente esposos. Yo no tenía idea de cuándo había sucedido esto, ¿en qué momento? Esto definitivamente no tenía ningún sentido. —Me amarraste —susurra Belzer. —¿Qué? —respondo. —¡Que me amarraste maldita sea! Me tendiste una trampa, solo eso explica que tú y yo estemos atados por un maldito documento. —¿Crees que esto lo provoqué yo? —lo miré incrédula. Entonces él avanza un paso hacia mí. —¿Y quién más pudo haber hecho esto? Solo alguien codicioso que no tiene sangre en la cara podría ser capaz de hacer algo tan frívolo y despreciable como esto, y todas esas características las reuniones tú. Es evidente que no quedaste satisfecha con lo que le hiciste al viejo desgraciado, que ahora también intentas eliminarme del camino para que así nadie te estorbe en el camino. —¿Entonces sí crees que yo hice todo esto? —¿Acaso vas a negar delante de todos que no estabas enamorada de mí? —cuando él dijo esas palabras mis ojos se abrieron grandes y pasé saliva—. Siendo tan mocosa aspirabas alto y creías que alguien como yo te haría caso. Solo eras una empleada de casa, alguien que se encargaba de limpiar. Tuviste suerte de llegar a esta casa y de que el viejo te recibiera, dabas bastante lástima que solo fui un poco amable contigo pero al parecer nadie más lo había sido contigo ya que no dejaste de acosarme con tus insufribles atenciones, y cómo te rechacé entonces sacaste a relucir tu verdadera intención. Seduciste al viejo, te casaste con él y de alguna forma lograste que te dejara todo. Entonces levantó ambas manos y empezó a aplaudir. —Felicidades viuda negra, que aunque jamás se encontró una prueba de que tú provocaste el accidente donde él murió, a mí nadie me quita de la cabeza que tú tuviste mucho que ver. ¡Plaf! De repente un sonido fuerte irrumpió en todo el salón, mi mano aún en el aire y la mejilla enrojecida de Belzer provocó el desconcierto de todos. —¡¿Cómo te atre…?! —me miró con rabia pero yo le interrumpí —¡Cómo te atreves tú! le respondí mirándolo con los ojos inyectados de furia e impotencia, ¿acaso olvidas que en ese mismo auto también estaban mi madre y mi hermana enferma? Ellas también murieron ese día, y no conforme con el dolor de perderlas, ustedes se atrevieron a culparme… ¡Me llevaron a prisión y pasé semanas ahí sin ninguna prueba! ¡Dormí en el piso y casi ni comía! Cuando al fin fuí libre me largué para no volver a verles las caras, y para recuperarme de haber perdido a la única familia que me quedaba, porque ni siquiera tengo un lugar donde llorar sus muertes. Sus cuerpos quedaron hechos cenizas. Belzer giró el rostro sin decir una sola palabra. —¡Eso solo fue tu castigo por codiciosa! —exclamó Morgana—. Dios solo te dió tu merecido. Decidí no prestar atención a lo que ella dijera y entonces miré al abogado —¿Puedo solicitar la anulación de mi matrimonio? El abogado me miró sorprendido. —¿Está segura que desea hacer eso, señora? Recuerde que si usted se divorcia solo se quedará con la mitad de los bienes que se le otorgaron. —No tengo interés en recibir ningún tipo de herencia, tengo una vida fuera de aquí y si estoy en esta lectura es únicamente porque coincidió con otro asunto importante que tenía que atender. —Asunto importante ja, ja, ja —Morgana soltó una carcajada llena de malicia —. Seguramente estuviste por ahí revolcándote con alguno de tus amantes para tratar de quitarle su dinero, solo eso explica que haya llegado agitada y con el cabello húmedo. Volví a ignorar su comentario aunque parte de lo que había dicho era verdad, sin embargo ya nada de eso importaba. —Entonces dígame dónde tengo que firmar para liberarme de todo esto. —Señora, las cosas no son tan fáciles como usted las cree —me responde el abogado—. Para eso su esposo también tendría que estar de acuerdo y… Entonces miré a Belzer. —Ya escuchaste, ¿quieres ser libre de esto? Entonces firma el divorcio. —¿Y cómo sé que no estás confabulada con este abogado? ¿Para qué realmente quieres mi firma? No será que solo deseas crear otra artimaña para amarrarme. — ¡Pues entonces firma el divorcio! No me interesa nada que me pueda atar a ti, es más te regalo mis acciones y vemos con otro abogado para que te quedes con todo. Porque una cosa es cierta, yo jamás te podré considerar mi esposo. —Pues yo creo que es lo mejor, nos quedamos con todo y ella se larga lejos —comenta Odette mientras sonríe al lado de su madre. Todos quedaron en silencio, la mirada de él estaba sobre mis ojos y yo esperaba una respuesta suya, entonces sorpresivamente dijo algo que dejó a todos sin palabras. —No, no voy a firmar nada —fue su respuesta dejándome atónita y dicho esto me dio la espalda y se marchó del salón. —¿Pero qué? ¿Acaso perdió la cabeza? —dijo Odette—. Lo tenía muy fácil, solo tenía que aceptar divorciarse de ella para recuperar todo nuestro dinero. —Al contrario, yo creo que fué muy inteligente —comentó el hombre que acompañaba a la hija de Morgana De pronto el abogado suspiró. —Señora no me dejó terminar, usted puede solicitar la anulación de su matrimonio,sin embargo no es tan sencillo. —¿A qué se refiere? —A qué en la cláusula de su matrimonio, está escrito que debe pagarle una indemnización a su contrayente, es decir a su esposo. —¡¿Qué?! —reaccioné sin poder creerlo—. ¿Me está diciendo que para divorciarme además debo pagarle? —Así es señora. —Pues entonces que se quede con lo que me corresponde de la herencia. —Lamento decirle que eso no es suficiente. Entonces arranqué el documento para leerlo yo misma, y cuando observé la cifra exorbitante mis ojos se abrieron grandes. —Esto es un insulto… Prácticamente estaba obligada a ser esposa del hombre que detesto. El abogado terminó de guardar todos sus documentos en su portafolios, y entonces me entregó una tarjeta. —Estaremos en contacto señora de Becket, hasta entonces me despidió. Di media vuelta y me encontré con una sonrisa victoriosa de Morgana al igual que la de su hija, y al lado de ellas al sujeto que no conocía. Tomando mi bolso de mi asiento, me dirigí a la salida, mientras oía las risas de las dos mujeres. Al salir fuera de la mansión, visualicé a Patrick que esperaba con el auto. —Enciende el auto, Patrick —le pedí, más cuando estaba por subir una voz me detuvo. —Aguarde un momento, por favor. Me detuve un instante y giré sobre mis talones encontrándome cara a cara con ese hombre que desconocía pero que de alguna manera me causaba incomodidad. Era alto, de cabellera rojiza, y ojos fríos. —Hola qué tal Hazel ¿verdad? —¿Acaso me conoce? —Cómo no, Morgana y Odette la han mencionado tantas veces que siento que la conozco de toda la vida —sonríe—. Pero creo que ellas tienen una idea muy diferente de la que yo tengo ahora que la conozco —él tomó mi mano sin solicitar mi permiso y besó mis nudillos—. Soy Froy, para servirle. Apenas recuperé mi mano, lo miré directamente. —Señor Froy —dije—. Le pido que no vuelva a tocarme sin mi autorización. —Oh, no creí que fuera a molestarle, pero siendo así le ofrezco mi más sinceras disculpas. Entiendo que la relación que usted lleva con la familia Becket no es la mejor sin embargo puedo asegurarle que puede contar en mí a un aliado. —¿Aliado? Y su novia está de acuerdo —le pregunté levantando una ceja. —¿Mi novia? Oh, habla de Odette, bueno… Ella es de carácter difícil, pero yo soy un hombre que sabe tomar sus propias decisiones. —¿Está seguro de eso? Porque lo que veo es a su novia lanzándole una mirada llena de rabia. Froy gira el rostro y observa a Odette. —Mierd@ otra vez —murmura bajo. —Bueno, lo dejo para que hable con su novia. —respondo, en lo que abro la puerta del auto e ingreso. —Salgamos de aquí, Patrick —le pido y él arranca. Ya durante el camino Patrick comienza con la conversación —¿Ese tipo era Belzer? —me pregunta. —Créeme que si hubiera sido él, no hubieras visto nada de lo que has presenciado. —¿Entonces quién quiere ese tipo? ¿Sabes si estás soltero? —Ay Patrick ja, ja, ja —empecé a reír y la verdad es que lo necesitaba, pues llevaba tremenda tensión después de lo ocurrido—. Es Froy, pareja de Odette. —Ah bueno creo que ya me ganaron —entonces me miro por el espejo retrovisor—. ¿Ahora sí vas a contarme lo que sucedió? —Te lo diré en el camino. Patrick continúa manejando, durante este trayecto tuve que decirle todo lo que había sucedido durante la lectura del testamento. No fue fácil pero realmente necesitaba liberar todo lo que sentía con alguien y solo él era la persona indicada. —Y ahora no tengo salida —suspiré. —¿Está segura de lo que dices, mi reina? Yo observo sus ojos a través del espejo retrovisor. —Cariño lo tienes muy fácil, ellos ahora mismo están creyendo que te tienen en sus manos. Pues tú demuéstrales lo contrario. El señor Becket te dejó como heredera absoluta y definitivamente eso fue por una gran razón, vio en ti potencial y cómo no ¡Eres la viuda negra! Has vestido celebridades, figuras importantes de la política y medios internacionales ¡Por Dios eres Hazel! Toma “Essenza” convierte sus aliados en los tuyos y toma posesión de todo lo que ahora te pertenece. Él no soportará ver que eres mejor que él y no se negará al divorcio. Porque si hay algo en esta vida que le molesten a hombres como él, es que su esposa destaque más. Todo lo que Patrick decía era verdad, pero había algo más... ¿Por qué Belzer no quería divorciarse de mí? Incluso le dije que renunciaría a mi herencia, pero él se había negado, ¿Qué estaba tramando?
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