Capitulo 9

2434 Palabras
DongHae. Pense que quizás debi alejarme cuando pude, cuando podia gritarle y decirle que no. Tal vez no debí hacerle caso a las palabras de Liz, e ir a merendar con el todos los dias de la semana. Dejarlo pasar a casa, y mucho menos debí pedirle que contestara mi celular. HyukJae estaba a mi lado, los dos frente del cementerio donde enterrarian a mi padre. Habiamos llegado en silencio y asi nos mantuvimos. Sabia donde lo enterrarian, pues nuestra familia tenia lugares reservados. Siempre precavidos para la muerte. Comencé a caminar y HyukJae me siguió, pero me detuve al ver mucha gente rodeando ese lugar; me quedé atrás a espaldas de todos, a unos metros. Pues tampoco queria acercarme a ese lugar, donde estaba ella... Jiwon. HyukJae se quedó a mi lado y no habló. Escuché las palabras del sacerdote que llevaron, escuché el llanto de DongHwa, de la esposa de papá y de sus amigos. Vi a mi madre tambien, con rostro serio, pero seguramente sin sentir dolor alguno. Me quedé alli, sin ganas de acercarme, al fin y al cabo hacia casi 4 años que no lo veía. Ya no sentía cariño, amor o esas cosas que siente un hijo hacia un padre, eso se habia acabado hace tiempo. Pero estaba ahi, porque sentí que debia despedirme, pues al fin y al cabo pasé los primeros 16 años de mi vida con el. El entierro terminó y yo simplemente giré sobre mis talones para alejarme de alli. -¿Quieres que llame a un taxi?.- preguntó HyukJae. -Prefiero caminar.- dije. -Yo tambien, el dia está bonito.- comentó HyukJae con un tono relajado. Diferente al tono que tenía ayer. Miré el cielo y efectivamente el dia estaba bonito, sin ninguna nube. Salimos del cementerio y cogimos un camino rodeado de arboles. De alguna manera el clima, el silencio y la compañía se sentia bien. Ademas de haberme despedido de mi padre, se sentia como el cierre de algo que me pesaba. -Podriamos venir algun dia aqui.- dijo HyukJae.- Es un buen lugar para andar en bicicleta. -Quizás.. ¿¡POR QUE NO PODÍA DECIRLE QUE NO?! -¿Te parece bien mañana?.- pregunto y luego exclamó.- ¡O puede ser ahora en la tarde! -Creo que prefiero dormir, tengo un poco de sueño. -¡Hey mira un cisne!.- exclamó adelantandose. Habia una laguna y recordé que donde estábamos solia ser un parque. HyukJae se sentó en la orilla de la laguna y se quedó mirando al cisne. Por mi parte me quedé de pie, hasta que el tocó mi rodilla para que me siente a su lado. Lo hice. -¿Te sientes mejor?.- preguntó. -Un poco... -Creo que eres fuerte, no soltaste una sola lagrima. Lo miré, pero el seguia con su vista al agua. -Nunca lloro, mucho menos por humanos. -¿En serio?. -Ninguno vale la pena como para que lo haga. -Quizás no te encontraste aún con alguien que valga la pena.- se giró hacia mi. -Tal vez.- tragué saliva y me dio ganas de hablar un poco más.- Lloré hace mucho por alguien que no está en este mundo, creo que fue la última vez que solté una lágrima. Hace años ya.. -Lo siento.- HyukJae hizo una mueca. -No importa, ya no duele.- mentí. -Ya veo..- HyukJae se dejó caer en el cesped y sin que lo pida, lo imité.- ¿Sabes? Me regañaran cuando vuelva a casa. -¿Por que?. -Porque debia ir a ver al anciano de la congregación, el que te conté ayer. -No tenias que buscarme si eso te da problemas. -Queria hacerlo... ayer fui un tonto contigo. Recordé sus palabras, pero más que nada su mirada hacia mi en ese momento, quedó marcada en mi memoria. Parecia decepcionado, tal cual todas las personas que se cruzaron en mi vida. Nadie podia no decepcionarse de mi, pues mi vida era asi, y no podia cambiarla. ¿Que hacia con HyukJae entonces? Si ya sabia que lo lastimaria, si ya sabia que el descubrió mi miseria. -Es mejor que me vaya.- dije levantándome rapido. -¿Por que?. -Deja de buscarme HyukJae, nuestras vidas son distintas y no quiero que tengas problemas. Además sabes que soy una mala persona, no que acerques a mi, que terminarás arruinado. Comencé a caminar, HyukJae me llamó pero seguí, hasta que el me alcanzó y me tomó del brazo, haciendome girar. Todo sucedió lentamente, dejandome sentir cada detalle. Su mano soltando la mia, para pasarla por mi cintura, su cercania, su otro brazo en el otro costado de mi cuerpo, sus manos en mi espalda acercandome a el. Su rostro cerca el mio, su mejilla pegada a la mia y su pecho haciendo contacto con el mio. Un abrazo. HyukJae me estaba abrazando. Un abrazo sin sexo, un abrazo después de años, un abrazo sincero, sin ser pareja, sin ser amigos, sin ser tan cercanos. Un abrazo que todos estos años anhelé. -Perdón por ser un tonto ayer.- susurró a mi oido.- No conozco tus razones para algunas de tus acciones, y te juzgué. Perdón en serio, pero no me pidas que me aleje... yo en serio quiero ser tu amigo. Su abrazo se hizo un poquito más fuerte. Me permití cerrar los ojos. Mierda, eso se sentia bien, y era algo que necesitaba. Me sentí vulnerable. Sin embargo, levanté mis manos y las apoyé en su hombro. -Yo... está bien HyukJae. Se separó para mirarme y sonreír. -¿En serio?. Asentí y me abrazó más fuerte. Lo disfruté, realmente lo hice, y sabia que su abrazo me marcaria la vida. -Entonces, como ahora somos amigos vamos a...- se separo de mi, dejandome una sensación rara en todo el cuerpo.- ¿Que hacen los amigos mundanos?. -¿Mundanos?.- lo miré extrañado. Mi pregunta pareció avergonzarlo, pues sus orejas se pusieron rojas. -Bueno... en mi religión les decimos asi a las personas del mundo. -Sigo sin entender.. -Todas las personas fuera de la congregación, son considerados mundanos. -Oh.. ya veo. -Dime que hacen. -No se.- me encogi de hombros.- Nunca tuve amigos. ¿Tu tienes amigos?. -Algunos. -¿Y que haces con ellos?. -Nos juntamos aveces a leer la biblia, rezar, cenar, almorzar y hay ocaciones en las que vemos peliculas Aquello me parecio un poco ridículo, pero no lo dije, no seria considerado burlarme, aunque tampoco yo hacia esas cosas regularmente. -Bueno... yo no hago esas cosas. -¿Ni siquiera ves películas? Negué con la cabeza. -Mmm bueno,¡Ya sé que podemos hacer!.- exclamo de repente.- ¡Ven! Me tomó de la muñeca y me hizo caminar con rapido con el, y a pesar de haber dicho que queria caminar, HyukJae le hizo señas a un taxi y nos subimos. -¿Aún tienes la pelota en tu casa?.- preguntó en el camino. -Siempre la tengo. -Entonces esta vez si me enseñaras a patear.- palmeó mi hombro. Estaba teniendo mucho contacto conmigo, y esto era raro, demasiado raro para mi que no lo tenia seguido. En mi noviazgo con Liz, teniamos sexo, ella aveces me invitaba a su casa y se acostaba en mis piernas, se apoyaba en mi hombro y ese tipo de cosas, pero al ver que poco le respondía, ella dejó de hacerlo. Liz se cansó de todo. Pero HyukJae no tenia porque cansarse... el queria ser mi amigo solamente. -Hey, bajemos.- el llamó mi atención. Miré a mi alrededor y me di cuenta que ya estabamos en la puerta de casa. Bajé y entramos a mi casa, donde busqué el balón, para entregárselo. Los dos fuimos al patio del centro comunitario, donde se encontraban las latas. El mismo las apiló y dejó la pelota frente de mi. -Emmm, bueno lo primero que debes saber es que no se patea con la punta del pie, se hace con esta parte y.... Segui explicandole como patear, donde apuntar, que mirar y con cual fuerza. El lo intentó muchas veces, hasta que en algún momento logró derribar todas las latas. -¡Si!.- gritó feliz.- ¡Por fin!. Quise sonreir también. -Debes seguir practicando hasta que puedas hacerlo cada vez que pateés. -Pero ahora no.- se dejó caer en el piso.- Estoy cansado. Su respiración era irregular, su pecho subia y bajaba, su boca estaba abierta y su camisa sudada, estaba despeinado y su palida piel tenia un color rosado. Aparté rápidamente mi vista de el. ¿Que demonios estaba pensando?. -Deberias lavarte el rostro.- dije.- Estas sudando mucho. -Oh si, ¿Puedo usar tu baño?. -Si. Se levantó y fue a casa, yo simplemente lo seguí, pero antes de entrar al baño se giró hacia mi. -¿Puedo ducharme? -¿Eh? -Es que estoy sudado.- hizo una mueca. -Está bien.- susurre. HyukJae frente de mi se quitó la camiseta y la puso en la lavadora, me quedé mirando su espalda y su torso cuando se giró. De inmediato vino a mi mente los sueños que habia tenido noches atrás en las que aparecía desnudo, besandome y haciendo cosas que jamás diria en voz alta. -Me quitaré el resto en el baño ¿Puedes ponerlo en el lavarropas?. -Em... claro. HyukJae entró en el baño, y escuché cada uno de sus movimientos y como se quitaba el resto de la ropa. Abrió la puerta y sólo vi su brazo saliendo con la ropa en el, la tomé y el se encerró. Miré su pantalón y ropa interior en mi mano, y tuve que arrojarlos rapido en el lavarropas, pues mis pensamientos no eran para nada puros. Prácticamente corriendo fui a la cocina donde me lavé las manos y el rostro. Debia buscar algo para distraerme, por lo que puse a hervir agua para hacer ramen. Me quedé alli, intentando tener la cabeza ocupada. No era bueno sentirme atraído por el. Realmente antes no habia mirado hombres, y nunca me habia replanteado si me gustaban, pero con HyukJae esto comenzaba y no queria que siguiera. No es porque me pareciera malo, pues si se tratara de otro hombre, no importaría, pero se trataba de HyukJae, un religioso que jamás me veria de esa manera. El agua comenzó a hervir y le puse todos los ingredientes. -¿Puedes prestarme ropa?.- escuché a mis espalda. Todo el cuerpo me tembló. Seguramente tenia solo una toalla rodeando su cintura. Tragué saliva y no me giré. -Saca lo que quieras de mi armario. Escuché a HyukJae alejarse, y apagué la cocina. Fui hasta el baño, pero antes me acerqué a la puerta de mi cuarto que estaba cerrada afortunadamente. -Hay ramen en la cocina.- dije.- Iré a ducharme. -¡Esta bien!.- gritó del otro lado. Me encerre en el baño, y me inundó su olor, pues se encontraba en todo el lugar, más alla del aroma del jabón. Me quité rapido la ropa y me puse debajo del agua fria. No quise mirar mi entrepierna pues ya sentia que estaba semi dura, pero afortundamemte el agua fria se encargó de ello. Cuando estuve más tranquilo, me vestí en mi cuarto y volvi a la cocina, donde se encontraba HyukJae, sirviendo el ramen en dos platos. Vestia una de mis camisetas celestes y un pantalon suelto de color blanco, su cabello n***o aún estaba mojado. Para no seguir mirandolo, miré la comida. -¿Podemos comer en la sala?.- preguntó. -Si.- contesté y tomé mi plato para irme rapido. Me dejé caer en el sillón y el lo hizo a mi lado. -Esto está delicioso.- comentó. -No es gran cosa. -¡Lo es! Yo no se hacer nada.- rió. -¿No? Se supone que te casaras ¿No? -Si, en exactamente tres semanas, pero de la comida se encarga Yuri.- se encogio de hombros. -¿Y tu no?. -No, para eso estan las mujeres. Alcé una ceja y lo miré incrédulo.- Eso es machista, ¿Sabes?. Dejó de comer para mirarme. -¿Por que lo dices?. -¿No te das cuenta?. -¿No..?.- realmente sonaba como si no tuviera idea. -Somos personas y el rol de una mujer no es ser ama de casa, puedes hacer las cosas tu tambien, asi como ella puede trabajar. HyukJae se quedó pensando unos segundos, hizo una mueca y por fin contestó. -Es lo que dice la biblia.- soltó.- Y los ancianos, la congregación... Negué con la cabeza, no iba hacerle entender aquello en un segundo, si toda su vida recibio esa educación, que a mi parecer era estúpida. -¿Que son los ancianos?.- pregunté en su lugar. -Son los encargados de la congregación, ellos nos enseñan, nos protegen y nos guian en todo. -Ya veo... deben ser muy respetados, ¿Cierto?. -Si... -¿Y por eso estas en problema? Digo no fuiste a ver a uno de ellos. -La verdad si..- dejó el plato en la mesa.- Tengo rechazo de ir, y como te dije... no sé porque. -Entonces no vayas. HyukJae me sonrió, y yo desvíe mi mirada. -Debo ir, pero no ahora.- hizo una pausa.- ¿Puedo encender el televisor?. -Puedes... Lo hizo y no tuve idea de que programa dejó en el, pues yo al terminar mi comida, subí mis pies al sillon y dejé a mis ojos que se cerran. En ese momento me sentí en paz, a pesar de todo lo sucedido. Me habia despedido de mi padre, y estaba con HyukJae que aunque alborotaba mi mente, me hacia sentír seguro, me quedé dormido. ******* Desnuda en la cama frente a mi, abrió sus piernas y me recibió entre ellas. Sus brazos me rodearon el cuello, y sus labios capturaron los mios. Todo eso sucedia en la realidad, pero mi mente estaba en otro lugar; estaba con HyukJae, en su abrazo y en la nota que me dejó sobre la mesa esa tarde. "Se me hizo tarde y debo irme, pero no quise despertarte, te ves tranquilo y tierno, no quiero molestarte. Gracias por el dia de hoy, me la pasé bien contigo, espero se repita. ¡Nos vemos el lunes! Cuidate. Pd: Anoté mi numero en tu celular, si quieres me hablas luego :) HyukJae" La mujer debajo de mi gimio sacandome de mis pensamientos, pero no queria salir del tramo. Recordé a HyukJae quitándose la camiseta, a su piel palida, sus brazos marcados, su labios gruesos, su cabello mojado, todo aquello me llevó a mover más rapido mis caderas, llevándome al clímax e imaginando a HyukJae desnudo conmigo. Estaba perdiendo la cabeza por alguien prohibido, y parecia no poder detenerme.
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